Aline Corpus
Agencia Reforma

TIJUANA, BC.- Al menos una docena de personas, entre ellos tres niños, iniciaron una huelga de hambre para presionar al Gobierno estadounidense en la agilización de las solicitudes de asilo, así como al mexicano con los trámites de refugio y permisos de trabajo.
Claudia Miranda, migrante hondureña, señaló que las mujeres decidieron ir a huelga de hambre al percibir poca atención por parte de las autoridades de ambos países.
“Solicitamos agilizar las visas humanitarias, que migración mexicana lo haga más rápido, para ver cómo nos instalamos y poder trabajar.
“A Estados Unidos le pedimos con todo el corazón que por favor agilice el asilo político, que sea de 50 personas diarias (ya que en la actualidad pasan 40 personas)”, apuntó.
Uno de los niños en huelga de hambre es hijo de Yoselin Castro, originaria de Honduras, quien desde las 13:00 horas de ayer dejó de comer.
Junto con otros miembros de la caravana, Castro pidió a la Policía Federal que los dejara colocarse frente a las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) en el puerto fronterizo de El Chaparral para llevar a cabo la manifestación.
Pero los agentes les cerraron el paso a ella y a otras 10 personas sobre la calle Primera y avenida Francisco I.Madero, y evitaron que llegaran a la garita.
“Llegué hace una semana”, pero quiero llegar hasta allá (Estados Unidos), aquí no me quiero quedar (en México), vine por una amenaza, sola con mi hijo de seis años”, señaló.
“(A quienes nos critican por tener niños en la huelga de hambre), les diría que uno sabe lo que hace, hace poco nos insultaron a las madres con los niños, un hombre, pero nadie nos va a detener”, agregó.
Otro grupo de migrantes en huelga de hambre se localiza bajo el puente del puerto fronterizo El Chaparral.

Cambian de albergue
Alrededor de las 16:00 horas y luego de una intensa lluvia en Tijuana, decenas de casas de campaña y campamentos improvisados quedaron inundados en el albergue instalado en la Unidad Deportiva Benito Juárez.
Cobijas y colchonetas, ropa, alimentos, zapatos, y carpas, quedaron bajo una espesa capa de lodo, agua sucia y basura; en el lugar se calcula que había unas seis mil personas, cuando el sitio puede albergar sólo a tres mil.
Por la tarde, alrededor de 200 personas del albergue aceptaron trasladarse a un nuevo sitio a unos 10 kilómetros de distancia de la franja fronteriza, en el centro de convenciones El Barretal, espacio aprobado por el INM y el Ayuntamiento de Tijuana.
El lugar cuenta con espacios abiertos y cerrados, así como cuatro sanitarios para hombres y cuatro más para mujeres.
Los migrantes aceptaron salir de la Unidad Deportiva debido a las condiciones de insalubridad.
Norma Lidia Espinoza, de Honduras, fue una de las personas que se quedó sin espacio para dormir en el albergue, pues su casa de campaña se encontraba cerca de los sanitarios móviles y las regaderas, que no cuentan con drenaje.