Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En la asignatura de Formación Cívica y Ética, del tercer grado de secundaria, el programa señala (en el Bloque 4º.) que los alumnos deben “Identificar, analizar y expresar sus puntos de vista en relación con los principios, normas y procedimientos para integrar un gobierno democrático”. El programa, los libros de texto y la pedagogía, sugieren los sustentos académicos y las formas didácticas para abordar esta temática. Sin embargo, la maestra Nancy, tal vez influenciada por los actuales procesos electorales, las redes sociales y por sus propias preferencias o presiones, se apartó de los propósitos académicos para realizar la siguiente actividad:

Ella comenta a los alumnos, “el próximo mes de julio habrá votaciones para elegir al nuevo Presidente de México. En la clase de hoy _ indica la maestra_ haremos un ejercicio para ver por cual candidato votarán ustedes”. Entrega una papeleta en blanco, a cada alumno, en la que anotarán el logotipo del partido político de su preferencia, mismo que cruzarán con una X y luego depositarán su voto en una caja de cartón que está en la mesa. La maestra anota las siglas de todos los partidos en el pizarrón para seleccionar al de su preferencia. Acto seguido, ella les aclara, “miren muchachos, antes de escoger al candidato y al partido político que lo postula, deben saber que en las redes sociales se dice que el candidato del PAN es un corrupto y por ser este un partido de ricos quiere privatizar la educación; ¿ustedes quieren que privaticen la educación?, ¿verdad que no? Entonces no es bueno votar por este partido. Y, saben ustedes, ¿quién postuló al candidato del PRI?_ Ella misma contesta _ lo postuló Donald Trump, ¿ustedes creen que eso es bueno para México? ¡Claro que no! Tampoco hay que votar por el candidato de este partido. Los demás partidos políticos como el VERDE, PRD, PT, PANAL y MC, son partidos morralla que difícilmente pueden ganar; entonces ni siquiera nos ocuparemos de éstos, mucho menos de los independientes. En cambio, el único. . .” Y la maestra Nancy llegó a donde quería llegar. Luego indicó a los alumnos, “Ahora sí, voten libremente por el candidato presidencial del partido que ustedes quieran”. Los alumnos de mala gana depositaron las papeletas en la “urna”.

No es correcto que un profesional de la educación haga en clase lo descrito; no es ético  envenenar la mente de los alumnos con comentarios ligeros y tendenciosos. La temática era para analizar las leyes de la Constitución, en especial aquellas relativas a la participación democrática de los ciudadanos en la organización gubernamental y dejar en la mente de los alumnos que cuando sean mayores de 18 años estarán en libertad de participar en las elecciones de manera democrática y responsable, sustentando siempre su voto en información veraz y razonando en lo que más convenga a México y a sus habitantes.

Si la maestra Nancy realiza la actividad descrita, por decisión personal, no fue lo correcto; y peor aún si lo hizo o lo hace por la influencia nociva de alguien o de algún grupo. Cuando un maestro dice y hace aquello que es estrictamente personal y sólo beneficia o perjudica a él, es su responsabilidad; pero cuando lo que dice y hace influye en las demás personas, entonces el maestro debe pensar muy bien antes de expresar o de llevar a cabo algo, debe estar consciente en su ética profesional. Es como en el caso de las creencias religiosas; los maestros tan sólo debemos concretarnos a decir el nombre de las religiones, sus orígenes,sus características y sus virtudes, y dejar que cada individuo, como lo establece el Art. 24 constitucional, opte libremente por profesar la religión que mejor le parezca. Los niños y los adolescentes tienen derecho de recibir educación de calidad.

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