El control del crimen organizado en las aduanas se está expandiendo en la frontera.

Según fuentes empresariales consultadas, miembros de la delincuencia organizada han infiltrado más a las autoridades aduanales en Reynosa y hasta han impuesto una cuota de 300 dólares, más de 5 mil pesos, a todo importador legal por cada cruce o pedimento que realicen.

Para “oficializar” el monto, dijeron, la cuota la cobra directamente el crimen al aduanal.

Muchos de los importadores que cruzan sus mercancías por el puente Pharr-Reynosa, que es el de flujo comercial en esta frontera, están siendo objeto de esta extorsión, dijo una fuente.

Este modus operandi se suma a otros reportados en esta frontera y en Nuevo Laredo, donde tanto importadores como paseantes están a merced de las extorsiones en calles, carreteras y hasta en las oficinas aduanales.

En febrero y marzo pasados, por ejemplo, Grupo Reforma publicó que el crimen extorsiona a civiles e importadores de maquinaria y vehículos con personal infiltrado en aduanas.

También se exhibió cómo los delincuentes acosan a los importadores en Nuevo Laredo tras salir de las oficinas del SAT, evidenciando su acceso a información oficial que sólo tendrían los agentes y los particulares.

Ahora, pese a las promesas del Gobierno federal, de sanear las aduanas, y las del Gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, que combatirá las fuentes de financiamiento del crimen, los cobros de la delincuencia en la frontera se siguen expandiendo.

Las fuentes señalaron que esta situación que se presenta fuertemente en Nuevo Laredo se generalizó y se agravó también en Reynosa hace unas semanas, ya que obligaron a las agencias aduanales a cobrar “la cuota” a cada importador, independientemente del tipo de mercancías que cruce.

“Nos llama el agente aduanal para informarnos que el sector criminal le está cobrando 300 dólares por cruce, y que eso él lo tendría que pagar”, denunció un importador de maquinaria pesada.

“Nos informó (el agente aduanal) que estas gentes (del crimen) le informaron que ellos tenían personas infiltradas en la Aduana y que ellas estaban verificando y checando los cruces”, agregó.

Un cruce es un pedimento (documento aduanero) que sólo maneja la Dirección General de Aduanas, el agente aduanal y el importador, por lo que la información se maneja confidencial.

“Pero ellos tienen gente infiltrada de tal forma que había gente que podía verificar lo que estaban cruzando para que no faltara dinero a la hora que ellos le fueran a cobrar”, afirmó.

“En resumen”, añadió, “nos va a costar 300 dólares el cruce”.

Uno de los afectados dijo que sabían de asaltos, robos y extorsiones del crimen organizado en Reynosa contra particulares, incluso, de retenes en los que cobran mil pesos o cien dólares por carro importado.

“Pero nunca se habían metido a la institución (Dirección General de Aduanas), nunca se habían metido a la IP”, destacó.

“Y en este momento ellos ya decidieron que la Iniciativa Privada en esa frontera, por cada cruce, por cada pedimento, por cada camión, ellos van a cobrar 300 dólares, traigan lo que traigan”, indicó.

Aseguró que hace 15 años decidió cambiar sus importaciones de Nuevo Laredo a Reynosa por la inseguridad, pero ahora es al revés.

Consideró que exigir 300 dólares podría parecer poco para empresas grandes, franquicias americanas o empresas consolidadas con almacenes en Texas, pero ellos podrían retirarse de Reynosa para ser coherentes con su exigencia de mayor seguridad pública.

“¿Cómo vamos a estar engordando la cartera del crimen por un lado y por otro exigiendo justicia y seguridad?”, planteó.

“Nosotros nos vamos con eso. Siempre estamos renegando del crimen. ¿Cómo es posible que vayamos a estar reforzándolo?”, expresó.

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