David Reynoso Rivera Río

Las candidaturas independientes obedecen a un extenso ciclo de reformas electorales que ha vivido nuestro país en los últimos años, mismas que tienen como principal objetivo dar cauce a la expresión política ciudadana, el fortalecimiento de la democracia y el fomento a la participación pública. En los últimos días se han venido formalizando las intenciones de participar como candidatos independientes por parte de ciudadanos en conformidad con lo estipulado por los propios lineamientos del Instituto Nacional Electoral y la normatividad electoral, mismas que al día de hoy ya sobrepasan los treinta nombres tan solo para la elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Lo anterior, nos hace pensar que existe una enorme vocación de democracia y participación por parte de la ciudadanía, misma que cada día muestra un mayor descontento hacia los partidos políticos y sus acciones, o simplemente hay un abuso mediático por parte de algunos ciudadanos que inclusive eran considerados como bastiones en sus respectivos partidos e intentan aprovechar la creciente ola de apoyo a los independientes para obtener algún puesto de elección popular, entablar negociaciones con los diversos candidatos o simplemente ganar fama.

Sería interesante realizar un pequeño análisis de esa fiebre que me he atrevido a denominar “independientitis” ya que tan solo si atendemos al fenómeno ‘Bronco’ en Nuevo León, su gubernatura es considerada como ineficiente por parte del grueso de la población; el diputado federal Manuel Clouthier por el estado de Sinaloa no ha realizado ninguna gestión importante de carácter social y mucho menos presupuestal para los habitantes de su entidad; Alfonso Martínez en la ciudad de Morelia prometía contener la delincuencia en la alcaldía capital del bellísimo estado de Michoacán, y ha resultado lo contrario. Finalmente, me atrevo a citar el caso del multicitado Pedro Kumamoto, quien desde su postulación como candidato a diputado local por el Estado de Jalisco cautivó la atención de los ciudadanos de todo el país y se caracterizó por presentar iniciativas para reducir el financiamiento a los partidos políticos; sin embargo, debemos recordar que una de sus constantes críticas durante su campaña a diputado local se enfocó en la deleznable práctica del “chapulinazo” en el que “los políticos de siempre” buscaban moverse de un puesto a otro, situación que al día de hoy pareciera incomprensible si tomamos en cuenta que el propio Kumamoto manifestó hace un par de días su intención de contender de nueva cuenta bajo la vía independiente por una curul en el Senado de la República.

Me queda claro que hay un gran descontento ciudadano hacía la clase política, pero también la propia sociedad debe abrir los ojos y no dejarse llevar por esta “independientitis”, en la que muchos han caído sin tomar en cuenta que quizá se trate de una moda en la que las consecuencias sean más adversas de lo que podríamos imaginar. Recordemos que los buenos perfiles para todos los cargos públicos pueden existir en cualquier partido político e inclusive por la vía independiente, por lo que nuestra única misión es y será realizar un voto consciente e inteligente, en el que nos aboquemos a elegir no por el partido o el nombre, sino por sus propuestas y experiencia que permitirán hacer de esa persona un servidor público ejemplar.

Finalmente me permito hacer extensiva una felicitación a esta increíble Casa Editorial de El Heraldo de Aguascalientes, ya que cumple 63 años de brindar periodismo serio y responsable a los hogares y oficinas de miles de aguascalentenses. Que vengan muchos éxitos más, ya que es un verdadero privilegio el formar parte de este medio periodístico.

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