Jesús Enrique Ramírez Pérez, secretario general de la CROM, sostuvo que a pesar de las presiones en las negociaciones en el Tratado de Libre Comercio para subir los salarios de los trabajadores mexicanos, los sueldos no podrán subir por decreto, como lo demandan los gobiernos extranjeros, pues ello afectaría en mayor medida a los pequeños y medianos empresarios locales, pues se les dispararían sus gastos de producción, lo cual los sacaría de mercado.
Precisó que no es lo mismo una multinacional que tiene márgenes de ganancia abismales, a un pequeño o mediano empresario que de a poco va sacando su producción; por ello es necesario implementar una estrategia a media plazo (5 o 10 años), en la cual haya un compromiso real por elevar el salario hasta un punto en el cual los obreros puedan tener acceso a una buena calidad de vida: educación, vivienda y recreación para su familia.
Ramírez Pérez recordó que en los últimos días se introdujo a la negociación del Tratado de Libre Comercio una cuestión muy particular, que es la insistencia de los representantes de Canadá y Estados Unidos para que los salarios en México crezcan, “porque ellos consideran que la mano de obra barata es una competencia desleal”.
Sin embargo, manifestó que entre estos países y México existe una disparidad en relación a la calidad y el precio de la vida, por ello es más conveniente que en las negociaciones se realice un análisis de paridad para comparar el poder adquisitivo entre los obreros de ambos países, no sólo el ingreso neto, como la propuesta de fijar un salario de 15 dólares por hora en el país.
Finalmente, el secretario general de la CROM reconoció que en México el poder adquisitivo de las clases trabajadoras es muy bajo, pues la mayoría de sus ingresos lo destinan a comidas y transporte, por lo cual no tienen recursos para invertir en otros rubros, principalmente la educación, por eso los niveles de estudio son muy bajos, lo que le resta competitividad a los trabajadores.

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