Los párrocos, en plena libertad de poner cámaras en las parroquias y medidas personales de seguridad para beneficio de los fieles y de ellos mismos.
El Obispo José María de la Torre Martín, comentó que debido a las agresiones que han sufrido algunos párrocos a nivel nacional, la Conferencia del Episcopado Mexicano, emitió protocolos de seguridad, que apenas se están implementando en la Diócesis local, en el entendido de que las medida que se tomarán, dependerán de los riesgos que representen las colonias.
En su calidad de Obispo, apuntó que los sacerdotes, religiosos y religiosas, como representantes de la Iglesia, son los principales responsables de planear, operar y ejecutar los protocolos de seguridad, apoyándose siempre de los fieles laicos, de los diversos agentes de pastoral o de los colaboradores de los espacios que tengan a su cargo.
“Los religiosos deben presentar con sus acciones, una imagen de responsabilidad y compromiso para mantener la seguridad personal y la integridad de quienes conforman la comunidad a su cargo. Tienen que ser los promotores de generar un ambiente de autoprotección y responsabilidad colectiva”.
Es muy importante considerar también que en caso de que un sacerdote haya sido suspendido de su ministerio, por cualquier motivo oficial, es deber del Obispo notificar a la CEM por escrito, para hacerlo del conocimiento de todas las diócesis del país.
El Plan de Seguridad debe contemplar la seguridad y el cuidado, tanto el propio como el de las personas de su comunidad. Y es imprescindible que cada diócesis adecue protocolos específicos que respondan a sus necesidades particulares.
Lo primero es tener clara la necesidad de elaborar un instrumento escrito pero con aplicación práctica, que defina las estrategias, acciones y programas que se van a activar ante una situación de emergencia.
Tener siempre en cuenta todos los eventos públicos o privados en donde hay participación constante como son: misas, procesiones, reuniones, conferencias, foros, juntas, etc.
Buscar la socialización de este documento con su equipo de colaboradores cercanos y de ser posible, con toda la comunidad.
El Plan de Seguridad debe ser una prioridad, por lo que no debe postergarse bajo ninguna justificación. Tiene que anticiparse ante las diferentes situaciones o escenarios de riesgo, realizando simulacros, valorando la gravedad de la amenaza, y la recurrencia con que se presenta la misma.

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