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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 29-Ago.- En medio de la devastación causada por “Harvey”, Texas enfrenta otro problema creciente: los saqueos.
El Alcalde de Houston, Sylvester Turner, decretó ayer un toque de queda desde la media noche hasta las 05:00 horas para combatir la ola de rapiña que se empieza a generar ante el abandono de comercios y hogares.
La Fiscalía del condado de Harris informó haber arrestado a 14 personas por saqueos entre el domingo y ayer.
Además, en un comunicado, señalaron que las penas por estos delitos son más graves en zonas donde ha sido declarado el estado de emergencia.
En tanto, la tormenta tropical continuó con fuerza en el sureste estadounidense y había dejado hasta ayer 30 muertos.
Los expertos pronostican que “Harvey”, el huracán más poderoso que ha golpeado Estados Unidos desde “Katrina”, le costará a Texas entre 30 mil millones y 100 mil millones de dólares en daños.
Las lluvias provocaron que dos presas y algunos diques comenzaran a superar sus niveles máximos, lo que desató un estado de alerta en las zonas afectadas.
Un Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense responsable de las presas Addicks y Barker ordenaron liberar desde el lunes enormes cantidades de agua para disminuir la presión al interior de las mismas.
Matt Sebesta, juez del condado de Brazoria, comunicó que los residentes fueron advertidos de que el dique sería superado en algún momento, por lo que se ordenó la evacuación obligatoria el domingo.
Ante la emergencia, el Presidente estadounidense, Donald Trump, acudió junto con su esposa Melania a una base en Corpus Christi y a otra en Austin para platicar con funcionarios y supervisar las labores de rescate.
Durante sus reuniones, el Mandatario presumió lo que llamó la buena respuesta de las autoridades en el lugar
“Es un equipo de verdad y queremos hacerlo mejor que antes”, dijo en referencia a crisis similares como la de “Katrina” en 2005.
“Queremos que nos vean en 5 o 10 años como ‘ésta es la manera de hacerlo'”, agregó el Mandatario.
Sin embargo, ayer se rebeló también que diez días antes de que el huracán “Harvey” golpeara Texas, Trump firmó una orden ejecutiva que revocó un conjunto de regulaciones que harían menos vulnerable a las inundaciones la infraestructura financiada por el Gobierno federal.
Las normas impulsadas por Barack Obama aún no habían entrado en vigor, requerían que el Gobierno Federal tomara en cuenta, al momento de construir nuevas infraestructuras o reconstruirlas tras un desastre, el riesgo de inundaciones y de una subida del nivel del mar como resultado del cambio climático.