Silvia Guerra

Cuando se escucha la palabra “imagen”, inmediatamente la mente se va a color en vestimenta, atuendos y arreglo personal. La realidad es otra… No me mal interpreten, la imagen física es muy importante dentro del concepto total de imagen, pero no es lo único que debe cuidarse y pulir para obtener una buena percepción.

El estudio del concepto de Imagen Pública y todo lo que con ella se relaciona, ha tomado mucha fuerza en los últimos años. Se ha convertido en una fuerte área de oportunidad tanto para catedráticos, como para investigadores y estudiantes, volviéndose así una herramienta poderosa en el asesoramiento de personas públicas o empresas que deseen tener un impacto contundente y positivo en sus audiencias meta, cumpliendo con ello distintos objetivos.

La Imagen Pública es la percepción colectiva de un personaje o institución u objeto, obtenida como resultado de la planeación, desarrollo y ejecución adecuados de estímulos diversos que generarán en los receptores respuestas unificadas. Es capturar la esencia e identidad de una persona, empresa o institución, para de manera congruente y con la proyección adecuada, obtener por parte de los receptores, la opinión unificada de una imagen.

Para lograr un producto final de Imagen Pública exitoso y evitar enviar mensajes confusos, se requiere realizar un proceso de análisis, investigación, desarrollo y ejecución meticuloso en el ámbito de los seis medios de expresión que la conforman: Imagen Visual, Imagen Ambiental, Imagen Física, Imagen Profesional, Imagen Verbal e Imagen Audiovisual. Una vez habiendo realizado esto, y conociendo el mercado objetivo, restaría la aplicación de estrategias certeras, que sustentadas en esta investigación, consigan producir ese producto final exitoso.

Así que, si es inevitable tener una imagen (Gordoa, 2007), ¿por qué no procurar que ésta sea todo lo que el poseedor de ella desea y merece?

El Poder de tu Imagen.

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