Salvador Rodríguez López

Son tantas las veces que se ha prometido una mejoría en el servicio de transporte urbano que los usuarios han perdido toda esperanza, tan es así que hay quienes aseguran que al menos en esta generación no se dará el milagro, por lo que no queda otra opción que seguir padeciendo los problemas diarios.
Es evidente que existen intereses muy poderosos que impide materializar todo propósito de modernización, tantos que a lo largo de varias décadas el gobernante en turno asegura que tiene listo el proyecto y hasta promueve leyes para cumplir y hacer cumplir el mandato, sin embargo el tiempo pasa y pronto termina el sexenio sin que se alcance el cambio.
La única medida de presión han sido las entrevistas que presentan los medios impresos y electrónicos, en donde el pueblo manifiesta su malestar y lo hace acompañado de un rosario de dificultades que padecen a diario, principalmente la insuficiencia de camiones en varias rutas, lo que provoca que viajen como cigarrillos; el mal humor de los choferes y que en múltiples ocasiones conduzcan a velocidad inmoderada, el mal estado de las unidades y la tardanza en arribar al paradero.
Es una situación que a decir de la diputada Elsa Amabel Landín, tiene que solucionarse a la mayor brevedad, en respuesta a la exigencia de cientos de miles de personas que todos los días utilizan este medio.
De los varios ejemplos que hay del mal servicio la legisladora presentó el más visible: de un autobús de la ruta 48 al que le fallaron los frenos y al no poder continuar pidió a los pasajeros que descendieran, sin embargo se negaba a regresarles lo que habían pagado, lo que fue respondido que tomarían el vehículo, por lo que no le quedó otra salida que reintegrar el dinero.
Dijo que quienes vivieron esa experiencia llegaron tarde a sus actividades, que en el caso de los trabajadores les descontaran el retraso o afectó su bono de puntualidad, pero hubo otros que ya no les permitieron laborar.
Es una situación que, afirmó, pone en claro la falta de mantenimiento de los carros y que las autoridades no supervisan una cuestión tan indispensable, lo que pone en riesgo la vida de los viajeros y del operador, además de los automovilistas que pueden verse involucrados en un accidente.
Igualmente, hay demasiada laxitud de la dependencia encargada de vigilar que no circulen los camiones que ya cumplieron su vida útil, por lo que el término de “chimeneas rodantes” como se conoció en el siglo pasado a las unidades que contaminan, sigue vigente, lo mismo que el de “ataúdes rodantes”, toda vez que nadie sabe en qué momento puede quedar entre los hierros retorcidos ante un choque o una caída a una hondonada.
La legisladora Landín reprochó que exista más inclinación de colocar internet en las unidades que por ofrecer un servicio seguro, además de que con motivo de las lluvias hay varias que parecen coladeras, lo que demuestra la total apatía de los propietarios y el contubernio de la alianza de camioneros y las autoridades.
El compromiso que de vez en cuando asume ATUSA es aumentar el número de vehículos, no obstante hasta la fecha es el mismo que hace 30 años, esto es, 697, con los que dan el servicio a toda la ciudad de Aguascalientes y varias comunidades rurales de la capital, lo mismo que a los municipios de Jesús María y San Francisco de los Romo, razón por lo que es lógica la tardanza en el arribo a los paraderos, que llega a ser entre 30 y 45 minutos y hasta una hora, y cuando finalmente lo hace es porque viene atestado, por lo que el público tiene dos opciones: esperar el siguiente o irse en taxi, que para un trabajador, una ama de casa o un estudiante es mortífero para su economía.
Lo ideal sería que no un día, ni dos, sino durante varias semanas, los funcionarios se ensucien los zapatos y utilicen el camión para ir a sus actividades y así conozcan manifiestamente las vicisitudes que pasan el pueblo para trasladarse. Sólo así podrán comprender que las quejas tienen un sustento. ¿Lo harán?

PIDEN UNA ESTANCIA
La Fundación Familiares de Alzheimer de Aguascalientes solicita el apoyo de autoridades y empresarios para concluir la construcción de la Estancia de Día, en la que puedan recibir la atención y el tratamiento que requieren las personas con esta patología.
Lo anterior es posible lograrlo si se incluye en la inversión que se aplicará para la infraestructura de servicios en las inmediaciones del nuevo Hospital Miguel Hidalgo, que según la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción se iniciará en el segundo semestre del presente año.
De acuerdo a lo explicado por el presidente de la Cámara, Luis Francisco Romero David, es un modelo desarrollo que rescatará fincas en desuso para que se conviertan en albergue de los familiares de enfermos internados en el nosocomio, obra indispensable que les evitará permanecer en la calle, como ocurrió por más de una centuria en el antiguo hospital de la calle Galeana.
El propósito es aprovechar esos inmuebles y darles un destino, en el que familiares de los enfermos puedan pasar la noche en espera de noticias y que lo hagan en un lugar adecuado, que tendrá sanitarios y espacio para que consuman sus alimentos.
Es un programa que aún no se concreta, por lo que bien puede insertarse el que necesita la Fundación de Alzheimer, que no ha logrado cristalizar por falta de recursos económicos, detalló la presidenta de este organismo Berta Dora Quezada Sánchez. El plan comprende la construcción de tres aulas en que se atienda un promedio de 50 pacientes en cada una, donde se brinden servicios de estimulación cognitiva, atención psicológica y geriátrica, que es un programa integral.
La importancia de la Fundación estriba en más de 500 familias que atiende actualmente y de las personas que recibe en el área de Gerontología del DIF estatal, sin embargo es fundamental ampliar el radio de atención y estar preparados para una mayor demanda, teniéndose en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cita que cada 13 segundos se diagnostica una demencia y el 70% es Alzheimer. En Aguascalientes puede haber 11 mil casos que exige tener lo necesario para su apoyo.
Se tiene el terreno y un avance de obra del 30%, por lo que “necesitamos la ayuda del gobierno porque no podemos trabajar así. Los empresarios sobre todo los del área de la construcción que se toquen el corazón, que nos construyan un aula cada quien, la cocina y los baños y así no sería tan gravoso, ojalá que nos pudieran apoyar”, expresó Berta Dora Quezada.
La necesidad es mucha y los recursos pocos, pero con la ayuda de las autoridades y del sector privado se conseguirá el objetivo, que como se cita en párrafos anteriores, puede incorporarse en la gasto del programa que se pondrá en marcha junto al Hospital Hidalgo.

NO CUMPLE
El gobierno federal presume de un crecimiento extraordinario en materia de empleos, que es mayor al de los dos sexenios anteriores, sin duda digno de reconocerse y sobre todo al sector privado, que a final de cuentas es el que invierte y crea puestos de trabajo, pero ese empuje oficial no lo hace al interior de las dependencias, como se demuestra en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que lleva a cabo un recorte de personal mediante el “retiro voluntario”, dirigido a los que tienen mayor antigüedad. Es un contrasentido, que por una parte se fomente el empleo y por otra, el mismo que lo promueve, lo suprima, sin mayor explicación que es para ahorrar recursos, lo que también es un exceso puesto que esta administración va de salida.