Nohemí Erosa
Agencia Reforma

Las estaciones frías o húmedas, aunadas a una ventilación inadecuada, pueden ocasionar severos problemas de humedad en las casas.
Aunque no siempre son visibles, éstos pueden ser detectados por olores desagradables, condensación de agua en muros, desprendimiento de pintura, aparición de manchas de moho, capilaridad y otros efectos menos perceptibles pero igualmente nocivos para la salud.
Por ello, conocer la instalación hidráulica es importante para la prevención o, una vez que ha aparecido el problema, detectar rápidamente la fuente de agua, indicó la arquitecta Elizabeth Ramírez.
Las construcciones viejas o establecidas en zonas lluviosas, el 70 por ciento de las veces presentan signos de humedad. Uno de los síntomas es la presencia de salitre en muros y techos.
Sin embargo, las causas también pueden ser instalaciones de agua potable deficientes, goteras y malos diseños en los desagües.
“Para los muros con salitre, una de las formas de eliminar el problema consiste en humedecer el muro con una mezcla de ácido muriático y agua, con una proporción de ácido de un 5 por ciento por cada litro de agua.
“Otra solución es quitar el aplanado del muro afectado de la cimentación a la parte superior para evitar que siga pasando la humedad y después aplicar geo-membranas. Estas membranas deben ser aplicadas en una zona que va más allá de la superficie afectada, ya que la humedad y el salitre buscará salir por otro sitio”, explicó Ramírez.
En el caso de las nuevas edificaciones, es importante preparar el terreno adecuadamente, protegiendo los cimientos con plantillas de concreto o geotextiles impermeables, alejando las bajadas pluviales y, sobre todo, evitando los terrenos bajos.
“Durante la ejecución de la obra negra es necesario utilizar métodos de impermeabilización en los que se incluyen aditivos hidrófugos y reductores de agua; asimismo, para la fase terminal de la construcción, se pueden ocupar revestimientos elásticos-acrílicos que son impermeables y resistentes a los rayos ultravioletas”, explicó la también ingeniera.
Aunque reparar un problema de humedad ligero no es tan complicado, siempre va a ser más recomendable buscar a un experto.
“El profesional debe analizar las causas del problema y comentarlos con el cliente, así como explicar cuáles serán los materiales a utilizar y establecer un periodo de garantía que ayude a prevenir futuros inconvenientes”, recomendó Ramírez.

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