granadasItzel Vargas

Versa un creativo texto de Eduardo Galeano: “Darwin nos informó que somos primos de los monos, no de los ángeles. Después supimos que veníamos de la selva africana y que ninguna cigüeña nos había traído desde París. Y no hace mucho nos enteramos de que nuestros genes son casi igualitos a los genes de los ratones.Ya no sabemos si somos obras maestras de dios o chistes malos del diablo. Nosotros, los humanitos…”, y esas palabras con tinte burlón tienen mucha razón, la humanidad tan diversa, se define por tener características físicas y mentales extraordinarias, cuestionables a veces de ser terrenales, lo vemos en quienes logran utilizar el cuerpo como un instrumento de superación, o quienes usan la genialidad de sus mentes para generar grandes inventos que cambian la historia. Pero al mismo tiempo, nosotros los humanos, somos “chistes malos del diablo” porque sumergidos en la arrogancia de ser el animal más inteligente del planeta, inmersos en la indiferencia de cuidar lo vivo o la naturaleza, y muchas veces limitados por la ignorancia, hemos ido carcomiendo poco a poco, mucho de lo bueno de este planeta.

Dos semanas bastaron para que la gente comenzara a sentir pánico ante el reciente brote de ébola en el mundo, pues la amenaza de un virus incurable nos hace sentirnos indefensos, pequeñitos… como los humanitos que finalmente somos.

Y acto seguido, hace muy pocos días, un comité de la ONU conformado por las principales organizaciones humanitarias del mundo, acordaron declarar el “Nivel 3” de emergencia humanitaria, en algo que diarios como el Huffington Post han nombrado: “Una situación sin precedentes”. Hay actualmente, cuatro crisis humanitarias grandes: Irak, Sudán del Sur, Siria y República Centroafricana, de los que el primero, está alcanzando máximos niveles insostenibles.

Dicen especialistas que este momento fatídico en la humanidad es producto de una serie de crisis de diversa índole que se han originado de forma simultánea, y, que haciendo un poco de memoria reciente efectivamente nos hacen acordarnos de la crisis económica del 2008-2009, de los terribles fenómenos naturales que han azotado países, y más recientemente, lo que ocurre precisamente con el ébola y el conflicto en Gaza.

Pero ¿qué significa haber lanzado esa alerta o qué ha motivado a la ONU hacerlo? Un dato es crucial: por primera vez después de la 2ª Guerra Mundial, el número actual de personas que piden asilo, refugiados y desplazados, ha superado los 50 millones de personas (algo así como tres veces el D.F.), y muchos de los desplazados enfrentan terribles carencias de las necesidades humanitarias básicas como alimentos y medicinas.

No conforme con ello, hay países que están próximos a ser parte de este grupo de países en crisis humanitaria: Palestina, República Democrática del Congo y Yemen. Lo más delicado del asunto es, casi todas las soluciones a estos terribles conflictos son derivadas de las vías políticas y pues en ese ámbito, como personas acontece más lo “humanito” que lo verdaderamente “humano”.

Justo en redes sociales me encontré en el perfil de un amigo con ésta fotografía acompañada de su título: “Granadas para pensar” y lo primero que se me vino a la mente fue el conflicto en Gaza, el ébola y justo esta alerta de crisis humanitaria de la ONU y pensé: ¿qué más cosas tienen que explotar en el mundo (tal y como las granadas en guerra), para que explote por fin nuestra consciencia?

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