GUANAJUATO, León.- El sueño de la mayoría de los cineastas es dirigir algún día un proyecto en Hollywood.
Sin embargo, ése no fue el caso de Peter Weir, quien nunca se dejó intimidar por la industria pese a haber trabajado con grandes estrellas como Harrison Ford, Russell Crowe, Jim Carrey y Robin Williams.
“Creo que casi todos los cinematógrafos se sienten atraídos por Hollywood, por su historia y por las películas que vieron cuando eran niños. Cuando eres joven y estás lleno de ganas, es una gran impresión.
“En esos días, poder ver una película en la pantalla grande era increíble, pero según yo, tenías que ir bajo tus propias condiciones y con mucha experiencia. De tal manera que cuando me puse del otro lado de la cámara, podía sentir que sabía más sobre ciertos temas”, compartió el australiano en entrevista.
Después de “Los Coches que se Comieron París” (1974), su primer filme, llevó a la pantalla grande la obra de Joan Lindsay, “Picnic en Hanging Rock” (1967), que se proyectó en salas de arte en Australia.
Posteriormente, sus películas “Witness” (1985), protagonizada por Harrison Ford, y “La Sociedad de los Poetas Muertos” (1989), con Robin Williams, le brindaron mayor reconocimiento y llego a un público más vasto.
Ante estos ejemplos, el cineasta recordó cómo se atrevió a correr el riesgo de utilizar actores de comedia en personajes dramáticos.
“Cuando trabajas con una estrella que sabes que se va a arriesgar, en lugar de ser conservador en su estilo, es un proyecto muy emocionante, porque juntos van a correr el riesgo. Él depende de ti y tú de él.
“Eso me pasó con Robin Williams y Jim Carrey. Fueron situaciones similares, pese a ser narraciones diferentes. La peor situación sería estar con un actor conservador que tenga miedo de perder lo que tiene”.
Sin embargo, debido al giro que está tomando la industria cinematográfica, el director ya no puede hacer el tipo de cine que le gusta y por eso apuesta por contar historias de manera independiente.
Prueba de esto fue su última cinta, “Camino a la Libertad”, de 2010, con Colin Farrell y Ed Harris.
Weir recibió la Cruz de Plata durante un homenaje que se le realizó en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), donde reveló que tiene varios proyectos en puerta.
Asimismo, no descartó estrenar sus próximas producciones en alguna plataforma digital. Arturo Perea/Agencia Reforma.