La directora del Instituto Aguascalentense de las Mujeres, Lourdes Elizabeth Murguía Ferreira denunció ayer que el cincuenta por ciento de las denuncias por agresiones hacia el sector femenil son perpetradas por los propios hijos. “Resulta muy grave que las mujeres no se sientan seguras ni en su propio hogar, lo cual lamentablemente ya no se limita a la pareja”.
Para transformar esa realidad se necesita un trabajo conjunto entre la sociedad y el gobierno, porque los agresores son menores de edad y esto pone en evidencia que como padres de familia se han abandonado aspectos trascendentales para generar un ambiente de amor, paz y tranquilidad dentro de los hogares.
Agregó que las familias deben retomar con urgencia los valores y sobre todo, los papás, estar cerca y atender a los hijos y sus necesidades, “los menores han sido dejados a una caja electrónica, la cual no tiene la mejor información, tampoco se verifica ni se está al pendiente de lo que ven los niños”.
Resulta indispensable estar cerca de los hijos y esa función no pueden hacerla los servidores públicos, es una situación que ocurre dentro del hogar pero que repercute a la sociedad, recalcó Lourdes Elizabeth Murguía Ferreira.
Ha sido una costumbre que las mujeres sean las encargadas de la educación de los hijos, pero en los hechos debería ser de la pareja, del papá y de la mamá, es una coparticipación para poder formar en el amor a los menores de edad, esto independientemente de que los padres estén o no juntos como matrimonio.
Un aspecto en el cual se debe profundizar es que los papás aprendan a gozar del privilegio de tener un hijo, de disfrutar al hijo, cuando se está cerca de un hijo no existe un mayor placer que ver crecer a una persona que es nuestra responsabilidad para formar un ser humano positivo para sí mismo y su entorno, recalcó la directora del Instituto Aguascalentense de las Mujeres.
Las mujeres que enfrentan mayor pobreza son las que suelen interponer más denuncias de este aspecto, aunque esta realidad existe también en las personas de alto poder económico, pero no lo dan a conocer públicamente, lo resuelven acudiendo a la asesoría privada, concluyó.