Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

 

En un mundo nihilistaEstimado lector, la semana pasada continuamos con la reflexión sobre la participación ciudadana y las diversas herramientas que existen para hacerla efectiva, el día de hoy finalizaremos con el tema.

INFORMACIÓN

Esto consiste en enviar de manera unidireccional (gobierno) información a los ciudadanos, esto puede ser, ya sea porque las instituciones públicas informan a través de los diferentes medios o por solicitud de un ciudadano. Lo importante es utilizar herramientas que sean efectivas para informar a la ciudadanía. Algunos ejemplos son:

  • Interfaces de acceso a la información;
  • Control y manejo interno de la información (gobierno);
  • Catálogo, registro e índices de información;
  • Medios interactivos de información como podrían ser Preguntas y Respuestas;
  • Publicación de documentos oficiales, o proyectos de Ley;
  • Informes sobre los resultados obtenidos de las políticas implementadas;
  • Guías, folletos y demás materiales impresos;
  • Diapositivas, archivos digitales de audio y video.

CONSULTA

Esto es una interacción entre instituciones públicas y ciudadanos. Ya sea porque se les invite a responder cuestiones específicas, o por aportaciones de los ciudadanos sin solicitarlo. Algunos ejemplos son:

  • Feed – Backs;
  • Buzones;
  • Portales de transparencia y acceso a la información pública;
  • Portales de quejas y sugerencias;
  • Grupos temáticos de discusión;
  • Encuestas;
  • Sondeos de opinión talleres, seminarios, conferencias;
  • Audiencias públicas y plebiscitos no vinculantes;
  • Comisiones consultivas, paneles ciudadanos y horas de recepción (espacio para hablar directamente con los funcionarios).

Debemos cuidar ciertos aspectos al momento de elegir alguna de estas herramientas; como son: dar publicidad sobre el lugar, fecha y objeto de la consulta con antelación, buscar utilizar e implementar las aportaciones ciudadanas, y tomar en cuenta los plazos, definiendo los objetivos y límites.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA ACTIVA

Esto es involucrar a la ciudadanía en la elaboración, implementación, ejecución y evaluación de políticas públicas; es decir, tomar las decisiones a través de la coparticipación, sin causar un menoscabo al deber del gobierno de decidir sobre la política a seguir, y sobre su responsabilidad hacia la ciudadanía de rendir cuenta de esas decisiones.

Algunas de las herramientas tienden a determinar las prioridades de acción pública, como podrían ser: las conferencias de búsqueda de consenso y los jurados ciudadanos.

De la misma manera, existen herramientas que implican a grupos de expertos como son: evaluación por parte de los interesados que incluye un análisis por parte de un grupo de expertos o interesados en una política pública específica y sus recomendaciones sobre los cambios necesarios; comisiones tripartitas tradicionales y grupos de trabajos mixtos (son a puerta cerrada y por lo general son sobre algún acuerdo de una política o sobre proyectos de leyes) participan grupos u organizaciones y representantes estatales realizando propuestas concretas sobre los temas.

También tenemos herramientas que favorecen a adquirir un compromiso más importante del público como son:

  • Los grupos abiertos de trabajo;
  • Foros ciudadanos;
  • Construcción de escenarios;
  • Procesos de diálogo;

Debemos tener en cuenta que las herramientas que favorecen la participación ciudadana activa, implican un mayor costo y tiempo, razón por la cual debemos considerar estos aspectos al momento de utilizar estos mecanismos. Asimismo, tener en cuenta que existen intereses divergentes en virtud de que se involucra a grupos ciudadanos diferentes, por lo que, debemos procurar dirigirnos con equilibrio y equidad, y sobre todo, respetar el marco normativo, y en ese sentido los derechos y deberes de los legisladores.

Finalmente es necesario conocer los resultados obtenidos con la implementación de estas actividades, y así, saber si han sido eficaces y adecuadas en relación con los objetivos fijados con anterioridad. Citaré algunas herramientas a efecto de llevar a cabo estas evaluaciones:

  • Evaluaciones informales;
  • Recolección y análisis de datos cuantitativos;
  • Encuestas y sondeos de opinión;
  • Evaluaciones críticas.

Los resultados obtenidos de estas evaluaciones, deben difundirse en la Administración Pública, y de igual manera dar a conocer éstos a la población lo cual sin duda generará confianza y aumentará la transparencia y responsabilidad.

Como podemos ver, existe un sin número de herramientas y la posibilidad de combinarlas, es por ello, que debemos ser creativos y tener una visión de conjunto, pero al mismo tiempo debemos tener claro que para poder elegir la mejor herramienta o mecanismo de participación, debemos tomar en cuenta la situación actual que se vive, fijar objetivos concretos y definidos, elegir y adaptar las herramientas en función del público al que se pretende llegar, así como, realizar el presupuesto correspondiente contemplando los recursos humanos y económicos que se pretenden erogar.

No obstante que los ideales democráticos prevén una ciudadanía informada y consciente con su compromiso social de participación, esta última, es escasa y seleccionada. Por eso habría que instrumentar nuevas formas y modelos para que la participación ciudadana se vuelva un acto cotidiano de nuestra transición democrática.Podemos concluir diciendo que en efecto la participación es siempre un acto social, interrelacionado y la ausencia de participación obliga a aquellos ciudadanos pasivos a soportar los acuerdos de las mayorías.

En resumen, todo aquello que se convierta en acceso del ciudadano a más servicios e información útil para su vida diaria mediante Internet u otros componentes tecnológicos o de cualquier otra índole, se traduce en un mejoramiento directo de su calidad de vida, es por ello que las herramientas son un punto importante y desde mi punto de vista fundamental para la participación ciudadana.