Azucena Vásquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El actual Gobierno federal dejará inconclusas, o en el papel, obras ferroviarias y carreteras que presumió como grandes obras de infraestructura que prometió terminar en este sexenio.
El tren Interurbano México-Toluca es uno de los proyectos más emblemáticos de este Gobierno y aunque la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) aseguró todavía hace unos meses que iniciaría operaciones este año, reconoció que comenzará servicios hasta 2019.
Aunque al inicio de la actual Administración había un proyecto ejecutivo, se cambió el trazo en el tramo de la Ciudad de México, lo que generó incertidumbre y la total liberación de derecho de vía se concretó recientemente, comentó Alejandro Álvarez Reyes-Retana, especialista del sector ferroviario.
En materia de obras ferroviarias, no todas las obras avanzaron, ya que de tres proyectos de trenes de pasajeros sólo uno se materializó, pues el Tren de Alta Velocidad México-Querétaro fue cancelado en medio de acusaciones de presuntos actos de corrupción y el Transpeninsular se suspendió por falta de recursos públicos.
El especialista destacó que el Gobierno federal contó con recursos limitados, pero también debió ser más realista y comprometer fechas de conclusión apegadas a criterios técnicos y no políticos.
En algunos casos, faltó una mayor claridad en los objetivos sociales de los proyectos, lo que provocó que no se materializaran, resaltó.
El tramo corto ferroviario Aguascalientes-Guadalajara tampoco se estrenó, pues el proyecto se quedó en el papel.
La obra se planteó como un plan para agilizar y acortar en 210 kilómetros el traslado de mercancías y productos desde el centro del País hacia el puerto de Manzanillo.
Su construcción empezaría en 2015, pero eso jamás ocurrió, y tampoco se anunció su cancelación definitiva.
En cuanto a proyectos carreteros también hay obras que se quedarán sin terminar.
Uno de ellos es la autopista Atizapán-Atlacomulco, cuya construcción se concluiría este año, pero ante retrasos provocados, entre otras cosas, por la liberación de derechos de vías, problemas sociales, modificaciones al proyecto, eso ocurrirá hasta 2019, reconoció la SCT.
Mientras que la construcción del Viaducto Elevado La Raza-Indios Verdes ni siquiera ha arrancado, pues la obra todavía no tiene los permisos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
En estos casos afectó la falta de planeación, pero también factores como la liberación de permisos, dijo Ricardo Trejo, director general de la constructora Forecastim.
Sobre las obras ferroviarias, la SCT comentó hasta la fecha se siguen optimizando los tiempos, con lo que se mantiene un ritmo de obra estabilizado a fin de alcanzar la metas programadas.

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