El oriente de la ciudad, en el que vive la tercera parte de la población de la ciudad capital, es otro Aguascalientes, en el que predomina la pobreza, el hacinamiento y la falta de servicios básicos. Hay una deuda social muy grande con ese sector y las autoridades tienen que responder, de lo contrario, habrá consecuencias, advirtió Humberto Martínez Guerra.
Recomendó a las autoridades correspondientes “darse una vueltita” y conocer de cerca las condiciones en que viven las familias, para luego hacer un plan de obras y servicios, que se cumpla progresivamente, porque es imposible resolver de golpe todas las carencias.
El empresario consideró que este problema social se ha dejado crecer, principalmente por dos razones, por la presencia de asentamientos humanos irregulares, argumento que se ha utilizado para marginarlos, cuando su creación se dio por falta de vigilancia o por complacencia de las autoridades.
Y segundo, porque las obras que pudieran hacerse en ese sector no lucen, y en consecuencia es más sencillo para las autoridades en turno, ignorar a ese sector, como si fuera invisible.
“Se observan niños de 10 y 12 años que ya forman parte de pandillas, de bandas, son delincuentes en potencia, sin futuro, cuando deberían ir a la escuela y desarrollarse en un ambiente sano; además de que las casas son tan pequeñas y no hay parques ni jardines aledaños donde puedan hacer deporte”.
De no atenderse oportunamente este conflicto social, no habrá policía por experimentada que sea, que pueda ser capaz de contener la delincuencia, principalmente el robo a domicilios, transeúntes y de autos, además de la creciente incidencia de adicciones.
En vez de irse heredando el regazo social gobierno tras gobierno, deben fijarse metas para avanzar en la atención de obras y servicios elementales.

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