En México, nueve de cada diez empresas nuevas cierran sus puertas antes de cinco años, lo que refleja una gran deuda en el sistema educativo sobre formar en las habilidades que requiere un emprendedor, como son, espíritu para iniciar proyectos y pensamiento empresarial.
Así lo señaló el rector de la Universidad Cuauhtémoc de Aguascalientes, Juan Camilo Mesa Jaramillo, al señalar que mucho se habla de emprendimiento en estos días, sobre todo como un camino para mejorar nuestra economía a partir de negocios propios que aporten y generen ocupación.
Consideró un hecho por todos conocido, que los egresados de preparatoria lo hacen prácticamente sin conocimientos básicos de finanzas ni de negocios, por lo que es muy complejo que en la universidad puedan convertirse en emprendedores por arte de magia.
“Peor aún, muchos sueñan con ser emprendedores porque así trabajarán menos siendo sus propios jefes y hasta piensan que en pocos años se harán millonarios, pero la realidad no es así”.
De hecho, dijo, un emprendedor la ve todavía más difícil, pues como dueño del negocio vive para él las 24 horas del día, se desvela cimentando las bases de su empresa, sube, baja y lucha para al final, poder recibir una recompensa.
Mesa Jaramillo indicó que otro de los problemas para los emprendedores es que apenas les empieza a ir bien y se abocan a cambiar de casa, de automóvil y muchas veces hasta de familia, en los primeros años.
“Ese tipo de prácticas no se ven en naciones avanzadas, como las asiáticas, donde los dueños durante la primera década del negocio, se asignan el salario más bajo de todos los empleados”.
En ese sentido, sostuvo que para emprender hay que capacitarse mucho, leer, estudiar, dedicar tiempo a pensar y cultivar la mente como una forma de ser más productivos y más creativos en la empresa y en el conjunto de la vida cotidiana.
“En resumen, para formar más y mejores emprendedores tenemos que cambiar nuestro sistema educativo a fin de fomentar el emprendimiento a temprana edad, de ser posible desde el jardín de infantes, y desarrollar en los menores las capacidades creativas para llevarlos a la innovación y a un cambio determinante con pensamiento exponencial de generar riqueza”.