Una nueva esperanza para el cine comiquero
COLUMNA CORTEY aquí es donde la línea “mainstream”, que con tanto esmero ha cultivado la Marvel con respecto a sus personajes adaptados o adaptables al cine, comienza a borrarse, pues la base argumental de esta nueva oferta de tan popular editorial / estudio, son un grupo de personajes cuya resonancia es poca o nula entre el gran público, tornándolos esotéricos para el espectador casual y una apuesta arriesgada para la compañía, con el agregado de un director -James Gunn- procreado en la factoría de basura exquisita que es la Troma Films (“El vengador tóxico” y otras bizarradas de culto) e impenitente geek del cine de horror y los cómics, cuya sensibilidad narrativa se puede apreciar en cintas con alto grado de reverencia al horror ochentero (“Slither, criaturas rastreras”) o incluso de lirismo urbano con aderezo posmoderno (“Súper”). Ante tal situación, “Guardianes de la Galaxia” es un proyecto al que no le quedó otra alternativa que defenderse por su propia cuenta… y la apuesta paga con réditos, pues es la cinta más divertida, irreverente y saludablemente sangrona de la Marvel a la fecha, pues lo que en apariencia es una sobrecargada “space opera” diseñada para producir efectos de Nembutal entre los aficionados a los videojuegos o “Transformers”, es toda una farsilla amigable que remite tanto la dinámica de ensamble a la fuerza de una cinta de acción con sabor a Richard Donner o Walter Hill, como las exhibiciones de espectacularidad visual de blando corazón que distinguieron a las cintas de ciencia ficción tres décadas atrás (y quien haya visto alguna vez en gastadas copias Beta o VHS “The Last Starfighter” o “El vuelo del navegante” no me dejará mentir). La cinta se ubica a años luz de nuestro planeta, donde un terrícola abducido hace 25 años, llamado Peter Quill (Chris Pratt), recorre el cosmos mediante su carismática nave Milano, bajo el petulante alias autoimpuesto de “Star Lord”. Para ganarse la vida, roba artefactos de gran valor para venderlos a El Coleccionista (Benicio del Toro), acaparador de elementos con valor universal. Mas su último hurto, una esfera denominada “El Orbe”, que contiene en su interior un poder incalculable, lo pone en la mira de Ronan, El Acusador (Lee Pace), un alienígena de la raza Kree (en el Universo Marvel, estos, junto a los cambiaforma Skrull, son seres de gran preponderancia), y por órdenes de Thanos debe recuperarlo. Para salvarse y salvar el universo como lo conocemos, Quill se alía con Gamora (Zoe Saldaña), una guerrera de verde epidermis; Drax (Dave Bautista), fornido y brutal guerrero que tiene una cuenta pendiente con Ronan; y la singular dupla de Rocket Racoon -un mapache antropomorfo creado en un laboratorio, violento y malhablado- y Groot, un ser hecho de corteza que funge como amigo y guardaespaldas para el diminuto mamífero. Proscritos ante la ley espacial, perseguidos por una agencia policial denominada los Nova Corps y asediados por Ronan y sus agresivas huestes, el peculiar grupo deberá unir fuerzas y hacerse valer como los Guardianes de la Galaxia, a la vez que buscan sobrevivir. La película funciona como genuino escapismo gracias a su trabajado balance entre diálogos chuscos, momentos humorísticos sin caer en pastelazo y cierto sentido del drama que redondea a los personajes y a la trama, pues todos tienen algo qué perder o ya lo han perdido (Quill, antes de ser llevado al espacio, fue testigo de la muerte de su madre, quien padecía cáncer) o son vulnerables ante la situación que atraviesan, fluyendo mediante un ritmo dinámico sin meter demasiado el pie en el acelerador narrativo. Muy entretenida y un trabajo encomiable del director Gunn, quien se mantiene fiel a su estilo, aunque cualquier cinta ya sería considerada un logro si entre su reparto hay un mapache grosero y un árbol que ofrece los momentos más reflexivos de la historia.
Correo: corte-yqueda@hotmail.com
Tumblr: johnny-dynamo.tumblr.com

¡Participa con tu opinión!