Gremio de arquitectos en Aguascalientes: 50 años

Por J. Jesús López García

Los gremios de raíces europeas, aparecieron en la Edad Media y se caracterizaban por ser alianzas de origen europeo que también se afianzaron en las colonias del nuevo continente, reuniendo a los artesanos de idéntico oficio, persiguiendo una proporción entre las solicitudes de trabajo con respecto del total de talleres existentes, asegurando con ello a sus afiliados los métodos de enseñanza-aprendizaje, trabajo y tranquilidad económica.

A decir de Alfredo Palacios en su texto El nuevo Derecho: “Los gremios son como un precedente de los colegios profesionales…”, ya que reúnen a personas con un mismo ejercicio profesional. Por su parte en México “la industria artesanal quedó monopolizada en manos de los recién llegados, fundando grupos privilegiados que reservaron para sí el derecho a desempeñar una profesión determinada…”, según comenta Ángel Rosemblat en La población indígena y el mestizaje en América.

En la Ciudad de México, los gremios de arquitectos se remontan hasta los inicios del siglo XX, particularmente en 1905 se integraron para formar a la “Sociedad de Arquitectos Mexicanos, la cual es constituida legalmente, el 18 de marzo de 1919, con el nombre de «Asociación de Arquitectos de México, A. C.», denominación que es modificada el 11 de agosto de 1934, por el nombre que actualmente ostenta”.

En el caso de nuestro estado acalitano, los arquitectos siguiendo el esquema gremial, se integraron como una asociación civil denominada «Colegio de Arquitectos de Aguascalientes» constituyendo la primera Mesa Directiva los siguientes profesionales: presidente, el arquitecto Francisco Aguayo Mora; como secretario el arquitecto Jorge Arturo Medina Rodríguez; tesorero el arquitecto Fernando Vargas Tapia y, por último, en Divulgación Cultural y Relaciones Públicas el arquitecto Mario Rodolfo García Navarro. Meses más tarde, el arquitecto Jaime Rubén González Blanco se uniría al grupo de forma activa.

El Colegio, a decir de un diario local en septiembre de 1965, contaba con el aval “… de la Federación Nacional de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana, que se ha creado dada la importancia que desempeña el profesionista de tal especialidad, en las funciones profesionales, sociales, culturales y económicas. Con este respaldo, el Colegio pedirá el apoyo de las autoridades estatales y municipales para respetar el Reglamento existente de las construcciones en el estado, para así cumplir debidamente su función social con la sociedad. Se hará la divulgación necesaria de las actividades profesionales del arquitecto por medio de conferencias, proyecciones, artículos periodísticos, etc., y la nueva Directiva está animada de la mejor disposición para llevar a cabo sus finalidades”.

Como se puede colegir, el agrupamiento de entendidos de la arquitectura en un Colegio, traería múltiples beneficios a todas aquellas personas e instituciones aguascalentenses que tuvieran relación alguna, por diferentes motivos, con este importante sector profesional, puesto que tenía como uno de sus objetivos principales el enaltecimiento de la profesión del arquitecto. La sociedad acaliteña vio con buenos ojos y beneplácito la organización de los peritos, tal y como lo atestigua el sinfín de felicitaciones por parte de personas y comercios relacionados con el medio de la construcción, aparecidas en los medios impresos locales.

Por otra parte, y dado que la profesión del arquitecto cumple con una función social, se dieron a la tarea de reunirse con el gobernador y demás autoridades para solicitar su aval para el logro de los proyectos que tenían en mente desarrollar a través de un extenso programa de trabajo. Pronto se vio reflejada la unión en los hechos, transformando la imagen urbana citadina además de ser el responsable –el Colegio– ante la sociedad y de “…acuerdo al Reglamento de las Construcciones en la ciudad de Aguascalientes, Ags., en su capítulo No. 67, artículos 1, 2, 3 y 6, [donde] las personas capacitadas para ejercer la profesión de Arquitecto, en el Estado de Aguascalientes, son las que tienen sus títulos y cédulas profesionales, registrados ante la Dirección de Profesiones de la Secretaría General de Gobierno, Secretaría de Salubridad y Asistencia y la Dirección de Obras Públicas del Municipio de la Capital”.

De esta manera el Colegio dio inicio a trabajar de manera conjunta con el gobierno estatal a través de asesoría técnica en los diversos proyectos que se tenía en mente llevar a cabo, particularmente aquellos que se referían a la regeneración urbana de la ciudad aguascalentense. De los primeros acuerdos que se tuvieron podemos citar los siguientes: “1º. [El Colegio colaborará] desinteresadamente en todos los proyectos que se formulen, para que… en forma directa… se tome en cuenta el criterio del organismo. 2º. El Colegio, como tarea inmediata, intervendrá en… los proyectos para el mejoramiento urbano del área que comprende la Plaza Principal y los jardines del Estudiante y San Diego. 3º. Los miembros del Colegio… tendrán el carácter de inspectores honorarios de las direcciones de Planeación y Construcciones del Estado y de Obras Públicas municipales… De suyo benéfico para la ciudad, en lo que se refiere a obras urbanísticas futuras, será la intervención del Colegio de Arquitectos bajo los aspectos enunciados, pues nada habrá de hacerse en forma improvisada”. Esto en 1967.