En el pasado, uno de los tesoros más preciados de los políticos era el sentido de pertenencia a un partido, por lo que sus colores y sus siglas no se escondían, por el contrario, se portaban con orgullo. Con el tiempo hubo mudas de piel, por lo que empezó el vaivén, pasándose a otros organismos o fundando el propio, con la esperanza de mejorar su presencia pública, sin embargo por regla general este tipo de personas terminaban (y terminan) en el ostracismo, porque en su nueva casa los miran con recelo y en la anterior los rehúsan.

El reciente proceso electoral dejó varias lecturas, entre ellas que la ciudadanía se cansó de ser utilizada, por lo que fue mínima su presencia en las urnas. Los sufragios que obtuvieron los ganadores no son para presumir, más bien tiene que ser un llamado de atención y ganarse con sus actos de gobierno el apoyo social. De ninguna manera fue algo exclusivo de Aguascalientes, como se pudo comprobar en los demás estados donde tuvieron lugar comicios, principalmente Baja California y Puebla, que eligieron gobernador con una baja votación

Un segundo elemento a considerar es el desinterés que mostraron los candidatos en general, al hacer campañas “a medio gas”, por lo que sus pocos mensajes no tuvieron eco. De manera insistente se ha dicho que las elecciones intermedias no atraen el ánimo colectivo, lo que es un punto de vista parcial, porque si los aspirantes tuvieran mayor acercamiento con  los electores habría mayor interés y la oportunidad de comparar lo que dice y promete uno y otro, pero si en lugar de eso sólo hay reuniones en corto, donde se va a aplaudir y no se cuestiona los planteamientos, la consecuencia es que ni los mismos asistentes salen convencidos de ir a votar.

Para el catedrático de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Claudio Granados Macías, el fracaso de los partidos locales tiene su raíz “en el hartazgo social respecto a las instituciones políticas, como a la falta de bases ideológicas que converjan en el pensamiento de la sociedad local”.

Es difícil que los saltimbanquis de la política tengan un ideario, lo único que les importa a ellos es figurar y lograr posiciones, sin fijarse el partido que lo aporte. Al pueblo no se le engaña y menos cuando en la reciente contienda hubo aspirantes a presidentes municipales, regidores y síndicos que hasta hace poco figuraban en otros partidos, o tuvieron que crear uno para encubrir su procedencia, pero su modito de andar y hablar los delató, por lo que tendrán que ir pensando en otra forma de “ganarse” la vida. Les va a ser difícil lograrlo, luego que se acostumbraron al ingreso cómodo, que hasta hace tres años recibían como funcionarios públicos, diputados locales o dirigentes partidistas.

Por ahora los partidos locales no pudieron superar la barrera del 3% de la votación total del dos de junio, que requerían para seguir en el entarimado, de ahí que “el reto es lograr que estas fuerzas políticas puedan tener, en su calidad de partidos de la entidad, no sólo una votación mínima para subsistir, sino una verdadera representación de la sociedad en donde han sido gestados”, sostuvo el profesor de la UAA.

El asunto que más centró la atención de todos los pretendientes fue el del agua potable, “aún los de dilatada trayectoria”, pero ninguno alcanzó la atención que esperaban, ya que es un problema añejo, que está comprobado no se resuelve con arengas ni con amenazas, sino con acciones concretas de la autoridad y la concesionaria, y que no hacen por razones que sólo ellas saben.

Lo único que dejaron los comicios de junio pasado fue la carencia de un Plan de Gobierno y en su lugar una exposición de sentimientos sobre percepciones sociales respecto a los problemas del país, por ello “el fracaso, pero también la oportunidad de que los sobrevivientes valoren la experiencia y capitalicen la enseñanza que les ha dejado a fin que puedan afinar camino y seguir participando en comicios futuros”, puntualizó Granados Macías.

RÓTULO ENROSCADO

Desde 1987 los sepultureros del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tienen listo pala y pico, con un final que repiten en cada elección y dan por descontado que está en plena agonía, pero que pese a que, incluso, internamente, hay quienes buscaban socavar su presencia, el instituto político es el que tiene mayor representación a nivel nacional.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Información, de las 32 gubernaturas, el PRI tiene 12, el PAN 10, 7 Morena y una el PRD y PMC y otra es independiente.

Mientras que en los municipios, de 2,346,  el PRI registra 562, el PAN 559, Morena 345 y el PRD 146, PVEM 111, Panal 81, PMC 67, Independientes 30, PT 29, PES 23, PSD 7, PH 1 y partidos locales o por usos y costumbres 385.

Ante la renovación del Comité Ejecutivo Nacional que tendrá lugar en agosto, varias voces sostienen que quien sustituya a Claudia Ruiz Massieu Salinas podría ser el último presidente, o el que lleve a cabo la renovación total que llegue hasta el cambio de nombre, lo que, aún cuando es una posibilidad, sería un error,  ya que no es el nombre ni los estatutos del Revolucionario Institucional lo que ha provocado la caída de la votación sino los hombres y mujeres que toman las decisiones, que deben actuar en congruencia con los principios históricos que le han dado sustento desde su creación, en 1929.

Nada es estático, por ende hay que reformar ideas y acciones y actualizar lo que sea necesario, promover la diversidad generacional donde sea mayor la participación de los jóvenes en puestos de mando lo que permita renovar funciones y conceptos

Por encima de todo, los próximos dirigentes deben tener como prioridad acercarse a los militantes, tarea que se descuidó a nivel local y nacional, por lo que aquellos que siguen fieles a sus símbolos y los simpatizantes deben sentir esa proximidad, que sea todo el año y no sólo en la cercanía electoral.

Si hasta la fecha encabeza las gubernaturas y presidencias municipales es porque la gente no ha dejado de creer en sus postulados, por lo que se tiene que buscar la vía que asegure mayor presencia, atendiendo las demandas colectivas e individuales en donde es gobierno y encabezando las peticiones si es opositor, pero sujeto siempre a lo que el pueblo espera de un instituto político.