Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, la importancia que corresponde al uso público urbano no es sólo en México y su discusión en Aguascalientes, a nivel internacional es una preocupación y tema de interés público el desempeño de un organismo operador, entre otros aspectos que he venido desarrollando o compartiendo en este espacio editorial desde hace algunos años, el organismo operador ha sido un punto central, sin olvidar el abordar las perspectivas medio ambientales, de la sustentabilidad y sostenibilidad, así como de los otros usos del agua, políticas públicas, normatividad, investigación y desarrollo, lo anterior, dado que el tema del agua es transversal. Bueno, pasemos entonces a comenzar con la temática de hoy.
A continuación se comparte un referente internacional que tomado con la debida seriedad es un soporte basado y que invita a las buenas prácticas, por ser un punto de encuentro de diversas experiencias en materia de regulación en donde el sector agua potable en el ámbito del uso público urbano y en la función de servicio público es fundamental. Me refiero a la Carta de Lisboa con la intervención fundamental de la International WaterAssociation (IWA).(IWA, págs. https://iwa-network.org/wp-content/uploads/2016/12/Lisbon_Regulators_Charter_ES_screen_dec2016.pdf)
Dicha iniciativa marca la pauta y los principios elementales que permiten el diseño de las políticas públicas hídricas en materia de regulación efectiva que impacte en el uso público urbano optando por la mejoría de los servicios de agua potable y saneamiento, considerando los derechos y obligaciones de los tres actores fundamentales como son los operadores, los usuarios y el gobierno.
La Carta de Lisboa comprende Principios; Roles y Responsabilidades, así como Marcos Reguladores. Se recomienda consultarla en el vínculo que les comparto con la finalidad de ampliar su conocimiento, dado que este espacio en este capítulo, solo nos permite enunciarlos con brevedad.

1. Principios:
a) La economía para la prestación del servicio debe estar enmarcada por la inversión en infraestructuras a largo plazo y los instrumentos de recuperación de costos; b) El suministro efectivo de agua potable y saneamiento contribuye de forma positiva al desarrollo sostenible; c) La prestación de los servicios debe considerar los aspectos financieros, sociales y ambientales de los recursos hídricos.
2. Roles y Responsabilidades:
a) Establecer y fortalecer el marco legal de la prestación de los Servicios y asegurar que todas las regulaciones se apliquen de manera equitativa a todas las partes interesadas, ya sean públicas, privadas, mixtas o asociativas; b) Definir los modelos de gobernanza de los servicios ya sean públicos o privados, centrales, regionales o locales; c) Diseñar marcos regulatorios para los gobiernos nacionales, regionales y locales para permitir el escrutinio, controlar y hacer cumplir la legislación, las normas, los estándares y las mejores prácticas en relación con la infraestructura y la prestación de servicios; garantizar y proteger la independencia de la autoridad reguladora; según el contexto de cada país; d) Definir las metas y establecer los objetivos y estándares realizables y medibles para mejorar la disponibilidad, el acceso, la calidad, la fiabilidad y la asequibilidad de los Servicios; e) Promover políticas tarifarias que permitan una recuperación gradual de los costos para promover la sostenibilidad económica y garantizar la reinversión; adaptar periódicamente las políticas de precios a la capacidad financiera de la población y garantizar la prestación de servicios para cubrir a los más económicamente desfavorecidos.
3. Marcos Reguladores:
a) El rol regulador debe considerarse como parte de las políticas públicas relacionadas con los servicios. Aun cuando es sólo un componente entre muchos otros, desempeña un papel esencial, dado que es responsable del control y la promoción de la mayor parte de los otros componentes; b) Garantizar un nivel adecuado de independencia institucional, funcional y financiera de las autoridades reguladoras; garantizar la estabilidad y la independencia de dichos órganos, incluyendo la libertad en la toma de decisiones dentro de las competencias definidas por la ley, sujeta a la supervisión judicial; c) Reconocer que la regulación fomenta una cultura de adhesión a los estándares, normas y buenas prácticas, la cual es resiliente a las presiones externas, más racional, objetiva y basada en evidencias.
Suele decirse que no debe inventarse el “hilo negro”, Los organismos, países e instituciones que colaboran en el marco de la “Carta de Lisboa”, tienen más que comprobado la eficiencia en los resultados en la gestión y administración del agua, pero más en la administración asociada a buenas prácticas en la prestación del servicio público de agua potable, alcantarillado y saneamiento.
Definitivamente se demanda un mayor impacto en la forma en que las entidades federativas, municipios y la propia federación consoliden una política de buenas prácticas, los elementos metodológicos ya están, ha faltado la sensatez de presidentes municipales y de algunos decisores de las instituciones del agua, que si bien han trabajado en algunos de los temas del sector, la mayor de las veces desconocen la esencia de un organismo operador y la importancia en el desarrollo del servicio de agua potable, detonar el uso público urbano es uno de los pendientes. Emprender políticas, pero contar con un marco legal sólido y adecuado a la realidad, alejado de banalidades ideológicas es lo que se demanda, además de las buenas prácticas, recuerden que estas deben ser acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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