Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores es de sobra decir respecto a la importancia que tiene la información en cualquier rubro, ese nivel de importancia crece cuando su impacto en el mundo real repercute, es así que el ámbito financiero, económico, defensa, seguridad nacional y pública, desarrollo económico, desarrollo social y medio ambiente demandan de información para la toma de decisiones, pero no sólo basta con tener una carpeta, expediente o nota informativa, sino el saber leer, así de simple puede parecer, pero el saber leer implica entender la esencia del texto, los conceptos técnicos, y de ser muy especializados, se demanda de versiones adaptadas, después de la lectura viene la interpretación de los mismos, así como la visualización de los impactos que se estima producirán al tomar las decisiones. En síntesis, saber leer y saber interpretar los datos son componentes de la más alta relevancia. De ahí la importancia de los perfiles profesionales y técnicos o de especialización de quienes toman las decisiones, las buenas intenciones, ni siquiera salen sobrando, simplemente son irrelevantes. (Esto no implica descalificar que el profesional tenga ética, es importante pero no cuenta a la hora de decidir, el conocimiento es relevante y parte de la ética es asumir un cargo por que se conoce el tema y se tiene experiencia) pero además se requiere algo que es la capacidad de innovar, no repetir rutinariamente, sino mejorar, incorporar nuevos elementos, mejorar los procesos y detonar proyectos de trascendencia.

Para todo ello son relevantes los datos, el sector agua sea de uso agrícola, público urbano, parte ambiental, cuencas, gestión del agua, etc. demanda datos precisos, pero no visualizados para acciones presentes, sino para el futuro, esa capacidad es la más valiosa.

Las observaciones y comentarios parten de mi preocupación al igual que de muchos más, en lo que indiscutiblemente se exhibe como una falta de seriedad en la toma de decisiones, en la valoración de la información y la fuente que la genera o sea la confiabilidad de los datos. Además que dichos datos cuenten con el mayor soporte que les brinde solidez y realmente los decisores los tomen en cuentan y no terminen refiriendo a otra información que ni siquiera sea apócrifa, si no simplemente resultado de la ocurrencia e irresponsabilidad.

Parece que esta conducta no es tan nueva, más aún en quien ocupa el cargo de primer mandatario o titular del ejecutivo federal, a lo que me refiero, es que recuerdo uno de los ejercicios de debate de los candidatos a la presidencia, en este caso en el 2006, en un momento el ahora presidente, llegó a decir: “México tiene muchos recursos, tiene mucha agua…”, y quien dude de mi aseveración puede recurrir a los archivos televisivos de hace 13 años, lo recuerdo pues me llamó la atención, se me vino a la mente algunos pasajes de la obra de Daniel Cosío Villegas y sus múltiples experiencias con los entonces presidentes de México, la experiencia creo más decepcionante para él fue la de Echeverría, (es extraño que cuando hablan de la crisis de México ni se le menciona a este personaje) y bueno, Cosío Villegas menciona que lamenta que la visión de Humboldt aún genere falsas percepciones, pues en realidad México no es un “cono de la abundancia” tiene limitaciones, cierto que hay zonas con recursos valiosos, pero no son más allá de lo abundantes, recuerden al presidente del siglo XX, López Portillo con su “aprender a administrar la abundancia” y su petrolización. En el mundo real México en materia de agua no tiene una disponibilidad alta, como la tiene Canadá u otros países, el sur de México tiene, pero la parte del país con mayor desarrollo está asentada en la zona semidesértica, por lo tanto la disponibilidad no es alta y no es cosa de tener otros datos, es algo que se ve simplemente.

En ese momento supuse que esa declaración era resultado de la lectura de tintes nacionalistas que hablan de las glorias y de un chauvinismo lejano a una realidad, literatura que abunda, o bien fue resultado de una visión localista porque en Tabasco hay agua en su costa, acompañada de la frecuencia cíclica de los desbordes del río Grijalva, aunque la calidad de agua que existe en esa región no es de muy buena calidad.

La visión de los “otros datos” que también me preocupa parte de la “carta del Dr. Urzúa” tema que se ha mencionado de manera amplia en diversos medios, la consecuencia que tuvo al responder el presidente y alardear que los desacuerdos con el entonces secretario de Hacienda llegaron al extremo de no estar de acuerdo tampoco con él y rechazar la versión del Plan Nacional de Desarrollo propuesto por el equipo de Urzúa, al grado de que así lo menciona, de que él casi redactó o redactó algunos apartados. En este sentido,  recuerdan amables lectores, que en las pasadas entregas de esta columna al abordar al Plan Nacional de Desarrollo, mencioné de lo contradictorio que es dicho instrumento de planeación, y que además debe tener una relevancia para la implementación, ejecución y evaluación de las políticas públicas, que era penoso el hecho de lo contradictorio y de sus deficiencias, pues lamentablemente se ve el origen y causa, con ese apartado que tiene de un discurso desfasado e incoherente, al contrario de un tercer apartado que busca coherencia y precisión, para el caso que nos ocupa del sector agua es aún un apartado insuficiente e inútil para la problemática del país, en ese segundo apartado de carga demagógica también en el rubro de agua es paupérrimo, entonces ¿De dónde se partirá para desarrollar y alinear el Programa Nacional Hídrico? y ¿La Ley de Aguas Nacionales o Ley General de Aguas?, ¿Cuáles serán los datos que serán válidos? los reales o los “otros datos”. No es un afán de descalificar, el motivo de esta observación, es la preocupación por las severas confusiones e ignorancia que no distinguen entre otras cosas a la concesión, privatización, decretos de reserva, veda y demás mecanismos aunado al severo problema de agua que tiene el país, en algunas regiones hay baja disponibilidad y en otras alta disponibilidad, o también mala calidad de agua, la brecha en calidad de los servicios, baja eficiencia, incipiente cultura o educación hídrica, severos problemas en gestión del agua a nivel cuenca, entonces, ¿Qué vamos a hacer con los “otros datos”?, recuerden que la seriedad de la información es importante para lograr que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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