Equipados con linternas, cascos o hasta picos, los viajeros se internan en las profundidades de las minas, tanto en México como en el mundo, para acercarse a la geología de una forma divertida y completamente vivencial.
El geoturismo o turismo geológico -parte del turismo de naturaleza y el turismo sostenible-, permite enterarse a detalle de la evolución de la Tierra y también conocer las labores de extracción vigentes o antiguas para sacar plata, ópalo o hasta sal.

Para practicarlo…
En México.
En la comunidad de La Trinidad, situada a unos 20 minutos en auto de Tequisquiapan, Querétaro, la familia Montes invita a los viajeros a internarse en una mina de ópalo y extraer su propio tesoro. El recorrido incluye un paseo en vehículos todoterreno y un almuerzo. Lo ideal es ir en un día soleado para atestiguar cómo las piedras brillan gracias al efecto de los minerales. Clave de la experiencia es picar piedra, tal como lo hacen los mineros. Si tienen suerte, los visitantes pueden quedarse con los ópalos que encuentren. Al regresar al pueblito, la visita remata en el taller donde hay a la venta joyería.
Reservaciones: es-la.facebook.com/Minas-de-%C3%93palo-Hector-Montes-263960627275368

En el mundo.
Wieliczka, el yacimiento de sal más antiguo del mundo -en funcionamiento desde el siglo 13- propone a los turistas un recorrido por sus entrañas. Esta mina de sal es parte del Patrimonio Mundial y está situada a menos de media hora en auto de Cracovia. Tiene varios itinerarios guiados, incluso en español: el clásico que lleva por las galerías y la famosa capilla de Santa Kinga, todo hecho de sal; otro que propone al visitante convertirse en minero por un rato y una ruta más que invita a peregrinar y hacer oración. Cuenta con un spa y alojamiento en el subsuelo.
www.laminadesalwieliczka.es