A finales del 2018, la actual administración federal, a través de su secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, presentó el paquete económico para el ejercicio fiscal en curso. Con esto, además de ser requerimiento de ley, se busca asignar al gobierno los recursos económicos necesarios para lograr concretar sus objetivos y estimaciones de crecimiento y desarrollo.

Como punto de partida, el Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2019, considera un incremento nominal de 10.5 por ciento. Si habláramos en términos reales, alcanzaría un 5.5%. Conozcamos las generalidades del mismo, para concluir con una reflexión sobre la viabilidad de los objetivos planteados.

La Ley de Ingresos plantea una recaudación de 5.8 billones de pesos para el año actual. Dentro de estos, el 56 por ciento equivaldrán a la percepción de impuestos. Con estos recursos, se plantea lograr un crecimiento real que oscila entre el 1.5 y 2.5 por ciento. La inflación volvería a encontrarse dentro del rango de oscilación propuesto por el Banco de México. Para todo el año, en promedio, se pagarían 20 pesos por un dólar y se espera cerrar con una tasa de interés nominal de 8.3%. Asimismo, se pretende lograr producir un millón 847 mil barriles diarios, a un precio de 55 dólares por barril.

Dentro de la erogación de los recursos federales, vemos con buenos ojos cómo la austeridad está llevándose a cabo. Existe una reducción en el gasto destinado al Poder Legislativo, así como a todos los órganos judiciales en 23 y 21 por ciento, respectivamente. El gobierno también contempla un ajuste en el cinturón para los órganos autónomos de 19 por ciento.

Para los proyectos prioritarios del gobierno entrante, se destinarán 251 mil millones de pesos durante el 2019. Sobresale el programa Pensión para el bienestar de las personas adultas mayores, el cual contiene el 40 por ciento del total. Jóvenes construyendo el futuro, el cual pretende apoyar a estudiantes nivel licenciatura (2 mil 400 pesos) y apoyo mensual (3 mil 600 pesos) a jóvenes que se capaciten en una empresa, tiene alrededor de 44 mil mdp. El tan controversial Tren Maya, la refinería nueva y las adaptaciones aeroportuarias, concentran más de un 20%.

En términos generales, se muestra un presupuesto fiscalmente responsable, el cual ha sido tomado bien por los mercados financieros; sin embargo, la eficiencia del gasto, pudiera alejarnos de las metas previamente mencionadas.

Vayamos por partes. Lo que primordialmente se observa en el primer presupuesto de la administración lopezobradorista, es un replanteamiento de la distribución de los escasos recursos públicos, de manera asistencialista, en sus proyectos prioritarios. La política social, que hizo que llegara a Los Pinos – como solía mencionarse anteriormente -, implica que las transferencias monetarias se harán de manera directa a los beneficiarios de los programas. Con la eliminación de los intermediarios, se consigue, según argumenta el propio gobierno, erradicar la corrupción.

El problema de estos programas, no debe ser simplemente erradicar la corrupción – sin estar de acuerdo con que exista-, si no buscar que el recurso destinado sea productivo para el país. Si bien es cierto que años anteriores, se ha pecado de la misma forma, el monto no representaba tan alto porcentaje como en esta ocasión. Estamos tropezando con la misma piedra.

Aunado a esto, existen recortes a rubros esenciales para lograr un mayor potencial económico en el largo plazo. El cuidado al medio ambiente, salud, educación, cultura, por mencionar solo algunos; se ven mermados en sus presupuestos y en su capacidad de impacto en la economía.

Para las secretarías que gozarán de un aumento presupuestal, éste no está bien focalizado. Por ejemplo, la Secretaría de Energía concentra más del noventa por ciento del presupuesto asignado al sector energético en los hidrocarburos. El gobierno está apostando por obtener mayores ingresos gracias a su explotación. Sin embargo, desde 2014 la caída de los precios internacionales del petróleo provocó que en los últimos cuatro ejercicios fiscales se redujera el ingreso en este sector.

López Obrador fijó como meta concretar un superávit primario de uno por ciento del PIB para el 2019. Vaya descartándolo desde ahorita. La responsabilidad fiscal del presidente, trata de esconder su populismo.

Referencias:

 

 @GmrMunoz