Claudia Guerrero
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- En medio de la polémica sobre el financiamiento a los partidos políticos, el PRI reconoció que el proceso interno para renovar su dirigencia nacional costó unos 80 millones de pesos.
Integrantes de la Comisión Nacional de Procesos Internos (CNPI) señalaron que esa suma representa la tercera parte del costo calculado inicialmente, cuando se buscaba que el INE organizara la contienda.
Abraham Güémez, secretario técnico de la CNPI, reconoció que para financiar la elección fue necesario utilizar parte de las prerrogativas del tricolor, pero también recurrir al endeudamiento.
El presidente del órgano interno, Rubén Escajeda, detalló que el PRI ahorró unos 5 millones de pesos, gracias a que el INE les prestó en comodato parte del material para realizar la elección, como las urnas y las mamparas.
Por otro lado, el órgano interno reportó la instalación de 99.84 por ciento de las mesas de votación programadas, pues abrieron sus puertas 6 mil 140 casillas.
Se informó que las 10 mesas receptoras que no lograron instalarse se localizaron en los estados de Chihuahua, con ocho; una en Chiapas, en la Salva Lacandona, y una más en Aguascalientes, donde se levantó una denuncia por robo.
Al hablar sobre los incidentes del proceso, se detalló que el hurto se registró en el municipio de Tepezalá, donde fueron sustraídas mil 240 boletas que no pudieron ser recuperadas.
El funcionario priista indicó que tuvieron un reporte de Zitácuaro, Michoacán, donde la caída de un puente también complicó la apertura de la casilla.
Más tarde, en conferencia, los integrantes de la CNPI fueron cuestionados sobre la posibilidad de iniciar procedimientos de oficio sobre las irregularidades denunciadas en redes sociales y medios de comunicación.
«Vamos a investigar de oficio, pero lo que cuenta es lo que dictamine la Comisión de Justicia Partidaria», señaló Escajeda.