Noé García Gómez

“¿Presión? Presión es la que tiene la gente

pobre del mundo intentando llevar comida

a sus familias. Trabajando desde el amanecer

hasta el ocaso sólo para alimentar a sus chicos.

En el fútbol no hay presión”

» José Mourinho

Está por iniciar la contienda deportiva más vista del mundo, junto con los juegos olímpicos de verano, el Mundial de Fútbol es una atracción en gran parte del orbe. En México, este deporte tiene una atracción especial, aunque no somos una potencia futbolera, la liga es medianamente mediocre en calidad pero estratosféricamente rentable de forma económica (una buena analogía de la actividad y clase política mexicana) y los resultados de nuestros equipos (selección y clubs) no son halagüeños; aun con todo esto los mexicanos ocupan buena parte de su tiempo en lo relativo al soccer.

De los primeros recuerdos significativos que tengo en este tema, es aquel mundial del 94. Donde se crearon tantas expectativas con nuestra selección de fútbol que practicante las ciudades se paralizaban. En la secundaria –por ejemplo, (ese nivel cursaba) el día que jugaría la selección se organizaba prácticamente una ceremonia, antes, durante y después del partido, días antes los profesores organizaban a los alumnos para dar responsabilidades (quién llevaría la TV, quién refrescos, algo de frituras, etcétera, esto se hacía por salón de clases) durante el encuentro todos estaban atentos al partido y se escuchaban festejos colectivos (cuando se anotaba un gol o Campos atajaba un disparo) y lamentos colectivos (estos eran más que los primeros) después del partido, si se tenía un buen resultado se salía al patio a festejar, de lo contrario se salía al patio a olvidar el mal trago. En 2006 recuerdo que era en plena campaña por la presidencia y los partidos políticos y sus candidatos aprovechaban su agenda para adaptarla al calendario de juegos del TRI (mote dado a la selección) con eventos desde mítines de colonia -con tv improvisada- hasta fastuosos con mega-pantallas de última tecnología en plazas públicas y reparto de refrescos y botanas.

Este año y este mundial no será la excepción, hay la polémica de que los legisladores programaron (consciente o inconscientemente) la agenda legislativa donde se discutirán importantes reformas secundarias en materia energética con el calendario de partidos del TRI en Brasil. Esto puede prestarse a la sospecha de una pretendida distracción de la ciudadanía y reducir los posibles costos políticos de la discusión de las reformas, en una sociedad tan arisca a las marrullerías de los madruguetes, chicanas, agandalles, mayoreítos “sabadazos”, etcétera, etecétera.

Pero esto no es nuevo, Romero Apis recordaba una anécdota política de cómo Luis Echeverría aprovechó el fútbol como fuente de distracción, “El presidente designó a un funcionario muy serio como Alto-Comisionado-del-Fútbol-Mexicano. Gustavo Petricioli tuvo que desatender sus tareas hacendarias para ocuparse de las futbolísticas, quizá pensando que eso le interesaba a Echeverría. Con eso, se volvió un verdadero ministro del futbol. Los noticieros, la prensa, la sobremesa, la familia y todos los mexicanos sólo hablaban de Petricioli como el mexicano más importante y más privilegiado de toda nuestra historia. Yo creo que todo ello fue una falsaria presidencial porque, al poco tiempo, el envidiado y admirado funcionario fue despedido, tanto de la Secretaría de Hacienda como del Ministerio del Futbol.”

No puedo negar que a mí me gusta ver un buen partido de soccer y lo utilizo –como muchos individuos- como un medio de distracción, desfogue y oportunidad para convivir socialmente, pero una vez terminado el partido trato de ocuparme de los asuntos relevantes –personales, familiares, profesionales, etc.- sabemos de las artimañas de nuestra clase política y no por ello nos tenemos que acostumbrar a ellas, pero no me resta más que conminar a quien lee esta columna de estar pendientes de lo que pasa en nuestra política nacional y local indistintamente de lo que pase en temas futboleros porque esta es ¡Otra más de nuestros diputados!