Frescura en el Edén

 Más vale respirar hondo y mantener los ojos bien abiertos: el primer reto para adentrarse en el Parque Natural Villa Luz es deslizarse por una tirolesa de unos 200 metros de longitud que cruza sobre el río Oxolotán. También se puede acceder cruzando un puente colgante, pero sin duda “volar” es más divertido.
Situado al sureste de Villahermosa, a menos de dos horas en auto, este centro ecoturístico abraza a los visitantes con el calor húmedo y la vegetación exuberante que caracterizan a Tabasco, destino que con justa razón es llamado el “infierno verde”.
A pesar de que los viajeros llega con el corazón acelerado, pronto surge la calma. De este lado del río sólo se escucha una que otra chicharra y el rumor de una caída de agua. Este edén está conformado por cascadas, pozas refrescantes de agua sulfurosa y curativa, así como por senderos inmersos en la selva.
Al igual que Tapijulapa -el Pueblo Mágico tabasqueño ubicado a 10 minutos- y el poblado de Oxolotán, este parque siempre ha sido un destino de descanso y recreación. Actualmente, las tres localidades conforman la Ruta de la Sierra, destaca Agustín de la Cruz Paz, coordinador general de Turismo del Estado.

Villa Luz, a la sombra
Bajo tierra el parque cuenta otra historia.
Cada explorador, debidamente equipado con arnés y casco, se prepara para descender haciendo rapel por un tragaluz de la Cueva de las Sardinas Ciegas, ícono de Villa Luz. Ante todo es importante depositar la confianza en los guías, comandados por Mario Pulido, director general de Danta Viajes de Aventura.
Los miedos van quedando afuera mientras se desciende unos 30 metros hacia la oscuridad y un ambiente más fresco lo envuelve todo. Luego, el grupo avanza practicando espeleísmo hasta llegar al punto donde nace el agua.
Esta cueva no sólo es escenario para la aventura, sino protagonista de un ritual milenario: la Pesca de la Sardina Ciega, ceremonia que la comunidad indígena zoque realiza tradicionalmente el Domingo de Ramos.
Se dice que uno de los objetivos del ritual, en el que se pesca esta especie que habita dentro de la cueva, es pronosticar el temporal de lluvias del año y planear las siembras. También que se trata de un momento de agradecimiento y de pedir buen augurio. Y aunque este rito sólo se realiza una vez al año, la cueva puede ser visitada por los viajeros durante el resto del año.
En cualquier temporada, el Parque Natural Villa Luz invita a quienes saben reconocer el lujo de llenarse los pulmones de aire puro, poner la mente en blanco y dejar que el cuerpo se reconforte bajo el sol.

Cultura y aventura
El Parque Natural Villa Luz forma parte de la llamada Ruta de la Sierra, donde las actividades ecoturísticas y culturales protagonizan la experiencia.
– Tapijulapa: el Pueblo Mágico es famoso por sus artesanías elaboradas en mimbre o mutusay.
– Parque Natural Villa Luz: refrescarse en cascadas, recorrer senderos y hacer rapel hacia una cueva son tres actividades imperdibles.
– Oxolotán: en el poblado se admira el Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, vestigio colonial que data del siglo 17.