82. Residencia en Jardines de la AsunciónDespués de las pautas tradicionales de configuración urbanística a partir de la vivienda, los lugares de trabajo y comercio organizados en barrios, y las subsecuentes colonias meramente habitacionales próximas a los cada vez mayores y más complejos centros de labores traídos por la industrialización del estado a partir de finales del siglo XIX, los fraccionamientos plantearon una de las mayores problemáticas para la planificación urbana.

Su dificultad radica en los aspectos cuantitativos: su cada vez mayor extensión sobre la huella metropolitana, la densidad demográfica que presentan y la masa de servicios que ambos aspectos demandan, de lo que deviene su flaqueza cualitativa; ello no es necesariamente una regla, pues la parcelación de la tierra habitable es un proceso ordinario. De una propiedad grande antes utilizada como establo o en estado baldío, una vez hecho el cambio de vocación del sitio, es normal que las dimensiones de ese terreno excedan las nuevas funciones que en él se puedan destinar, provocando la segmentación.

En Aguascalientes los fraccionamientos aparecieron una vez que la industrialización del estado inició su consolidación presentando una producción mayor y más rápida de riqueza, lo que generó se fortaleciera una burguesía local que buscó nuevos procedimientos de habitar la ciudad, dejando los moldes habituales, que tal vez para esa primera mitad del siglo pasado, eran obsoletos en su capacidad de satisfacer los requerimientos de servicios urbanos modernos. En cuanto a la naturaleza de las casas tradicionales, muchas de ellas destinadas a comercio o en víspera de demolición para ocupar el predio de modo más provechoso.

Precisamente, en vista de la rentabilidad, se pensó por primera vez en la creación de fraccionamientos, pues su mercado se estaba formando, y quienes detentaban la propiedad de la tierra podían obtener un beneficio mayor y más acelerado, en virtud de vender lotes con servicios lo que además iba a tono con las políticas locales de llevar la modernidad, o lo que se entendiese por ello, a la ciudad tradicional.

Al final del siglo XIX e inicio del XX se habían hecho los pinitos locales en materia de fraccionamientos. Ignacio T. Chávez y Alejandro Vázquez del Mercado fundaron la Compañía Constructora de Habitaciones de Aguascalientes (COCOHA) y en asociación con los propietarios de la hacienda de Ojocaliente, fueron tal vez junto con Juan Douglas, los primeros promotores inmobiliarios de nuestra ciudad, si bien a lo que ofrecían le llamaban aún “colonia” y sus lotes resultantes tenían todo, menos infraestructura municipal.

Los primeros fraccionamientos con servicios y llamados de esa manera, hicieron su arribo cerca de cincuenta años después con el Fraccionamiento Primavera, asentado en lo que fue el Estanque de la Cruz y el de Jardines de la Asunción al sur de la ciudad -por mucho tiempo el último suburbio de Aguascalientes antes de salir de la zona urbana por la 45 Sur. Ambos conjuntos, diferentes en su situación urbanística: uno céntrico, otro suburbano; en el mercado a que se enfocaban, y por tanto en las dimensiones del inmueble resultante, tenían como rasgo común el deseo de proponer a la ciudad acaliteña una modalidad diferente de habitación. A diferencia de las colonias, su ocupante residiría en los fraccionamientos no por su cercanía a un lugar de trabajo –lo que le conferiría ciertas facilidades administrativas para hacerse de una casa–, sino en la elección de un “nuevo estilo de vida”.

Es apreciable cómo la modernidad, no sólo atañía a la urbanización, con calles y banquetas amplias, margen para disponer zonas arboladas y servicios públicos completos; también tenía referentes actuales en su arquitectura de líneas rectas, claridad estructural y una conformación doméstica afín a los requerimientos contemporáneos de iluminación natural, disposición de áreas verdes circundantes, ubicuidad de una cochera y un talante más pragmático.

Aún hoy es posible encontrarse en esos lugares algunos ejemplares arquitectónicos que a la fecha permanecen modernamente vigentes. La corrección en su diseño y el empleo de materiales como el concreto, el vidrio, el acero, así como algunas variedades locales de piedra, les hacen muy dignos representantes de la arquitectura local de la segunda mitad del siglo XX.

Estos grupos han continuado proliferando al ampliarse la variedad de su mercado, mas en su repetición, de no siempre buenos modelos de casas, se debilita parcialmente lo que en principio se pensaba de esa forma de habitar la ciudad: dentro de la modernidad, lo diverso servía para mostrar la personalidad particular de cada habitante como la que se aprecia en la residencia ubicada en Paseo de la Asunción, esquina con Juan B. Orozco en el Fraccionamiento Jardines de la Asunción.

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