La Dra. Elizabeth Jiménez Cetina, informó que a la fecha 204 personas han manifestado su deseo de renunciar a una vida artificial; 171 personas han manifestado su voluntad en diversos hospitales, con el llenado del formato respectivo y 33 lo han hecho ante notario público.

Dijo que de acuerdo a las estadísticas de la Coordinación Especializada en materia de Voluntad Anticipada, del ISSEA a su cargo, del 2009 al 2012 se registraron 5 casos, es decir que sólo cinco personas renunciaron a la obstinación terapéutica, ante alguna eventualidad.

En el 2013, 8; en el 2014, 36 casos; en el 2015, 34; en el 2016, 35; en el 2017, 60 solicitudes y en el primer semestre del año en curso, 26.

“Hay dos vías para tramitar el Documento de Voluntad Anticipada (DVA), ante notario público o ante el personal de salud, en el entendido de que los hospitales, cuentan con el formato que habrá de firmar el paciente en etapa terminal o algún familiar”, explicó la responsable del área.

En abril del 2009, entró en vigor la Ley de Voluntad Anticipada para el estado de Aguascalientes, en la que se precisa que el DVA debe suscribirse ante notario público, sin generar costo alguno, es decir el trámite es gratuito, y puede solicitarlo cualquier persona en pleno uso de sus facultades mentales, que padezca una enfermedad avanzada, progresiva, degenerativa, incurable, irreversible y mortal.

La persona puede rechazar un determinado tratamiento médico, que propicie la Obstinación Terapéutica, entendida ésta como utilización innecesaria de los medios, instrumentos y métodos médicos, para mantener vivo a un enfermo en etapa terminal.

El Documento debe registrarse en la Unidad Especializada de Voluntad Anticipada del ISSEA, para los efectos a que haya lugar; y únicamente podrá ser revocado por el signatario del mismo en cualquier momento.

“Hay familiares que se resisten a la voluntad anticipada de sus enfermos; y otros aceptan que pasen los últimos días en casa, rodeados de sus familiares, previa asesoría y con la certeza de que la atención médica no se suspende; este tipo de pacientes se encuentran bajo supervisión”.

Finalmente, dijo que en este programa participan médicos, psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales, especialistas en cuidados paliativos.

“Todos tenemos derecho a una muerte digna, a una agonía no prolongada, a la asistencia mínima necesaria, a no sufrir”.