Conforme se acerca la fecha en que los ayuntamientos deben pagar el aguinaldo a su personal, se escuchan los gemidos de los presidentes municipales, que en su mayoría claman por que el Gobierno del Estado autorice una partida especial, o les adelante apoyos previstos para el próximo año, para poder atender esta obligación de ley.

Es una situación que han vivido los respectivos mandatarios estatales desde hace varias décadas, que a regañadientes han aceptado tender la mano para evitar un problema que pueda convertirse en político y pueda trastocar la paz social, lo que nunca debe suceder.

Es una cuestión de reflexión simple: Si en el presupuesto anual los alcaldes destinan una cantidad para esa prestación, entonces debe estar ahí, etiquetada, que bajo ninguna circunstancia puede aplicarse en algo distinto a lo que está previsto, y quien lo haga debe recibir las sanciones correspondientes.

Es totalmente injusto que cada año, durante el mes de noviembre y primeros días de diciembre, los trabajadores estén en la incertidumbre de saber si se les pagará esa remuneración, en virtud que el presidente municipal se vale de sus lacayos para correr la voz que “esta vez” no hay recursos, por lo que tal vez se les entregue alguna cantidad, pero inferior a lo que les corresponde y sería en enero o febrero con lo que se obtenga del predial.

Desde siempre se ha cuestionado la labor de las contralorías municipales que, como su nombre lo indica, son “un órgano encargado de vigilar la legalidad y corrección de los gastos públicos”, y en caso de encontrar algo anormal dar vista al cabildo, en primer lugar, y si no hay respuesta presentar un informe ante el Congreso del Estado y, en última instancia, proceder ante el ministerio público para que investigue el uso y destino de ese dinero.

Los problemas financieros que tenga el ayuntamiento no son motivo para que se vayan sobre unos fondos que desde un principio tienen un fin determinado, lo que por regla general hacen casi todos –porque ha habido y hay excepciones-, y si de alguna manera se tuerce el marco legal es porque el gobernador cede a sus demandas, lo que aun cuando lo haga, que sea acompañado de una solicitud para que de inmediato se investigue el destino que tuvieron esos recursos y ante todo, que se apliquen sanciones que sean lo bastante drásticas para que no vuelvan a repetir el numerito.

LAS DOS CARAS

Los que ayer eran ovacionados hoy reciben el repudio de los mismos que se inclinaban a su paso. Físicamente no han cambiado, pero su mentalidad tiene que ser otra, diametralmente opuesta a lo que por muchos años defendieron.

Tras las primeras filtraciones de los que serán redentores de la función pública en Aguascalientes, se soltó una serie de comentarios, los más de extrañeza por su incorporación al programa del cambio que tanto se promociona, cuando son contrarios a los ideales que enarbolaron a lo largo de su vida.

Va a ser interesante ver a varios de ellos con pantalón de mezclilla, playera o camisa a cuadros, barbudos y cabello desarreglado para estar a tono con su nueva filosofía, luego de que presumieron de pulcritud y uso de lociones caras.

Su pasado panista y priísta se borró de manera automática, bastó que cruzaran la línea para que adquieran un color bronceado, acorde con lo que hoy representan y con el que empezaron a acudir a las dependencias federales para organizar la entrega-recepción de las oficinas.

Los conversos deben estar preparados para enfrentar situaciones incómodas, ya que su pasado los ata a lazos familiares, compadrazgos y amistades que seguirán ahí, pero en alcances distintos y tal vez, en algunos momentos, difíciles; sin embargo, así lo quisieron y seguramente lo debieron dimensionar.

Lo importante para ellos es que no están solos, que otros –en otro espacio– afrontan escenarios similares, es el caso del ex presidente Felipe Calderón, al que le han tundido en varios medios y en las redes sociales, por haber renunciado a sus 38 años de militancia en el Partido Acción Nacional y por el anuncio que hizo de que creará una organización política.

Es sintomático que varios de lo que alabaron y defendieron su labor durante el tiempo que fue titular del Poder Ejecutivo, hoy se desgarren las vestiduras y lo llenen de vituperios. De semidiós pasó a un ser abominable, que sólo merece el desprecio, al que califican de un “lastre”, pero son los que hoy muestran una valentía que no tuvieron en los seis años que estuvo en Los Pinos para decirle que se equivocó en la lucha contra el narcotráfico.

Sirven de eco a lo que declaró el ex anayista Marko Cortés, el pasado 13 de noviembre, tras su triunfo como nuevo adalid del panismo, cuando citó que Calderón “desde tiempo atrás ya se había ido del partido” y lo hizo “desde que apoyó a Margarita Zavala”, por lo tanto “ya no es noticia” su defección.

Otro que también ha recibido toda clase de “fuego amigo” es Alejandro Sánchez Camacho, quien anunció el pasado 11 su renuncia al Partido de la Revolución Democrática (PRD), tras haber sido de las principales figuras en el Comité Nacional y un defensor a ultranza de los postulados perredistas. Acusó a los que mueven los hilos amarillos de aplicar un “exterminio”, ya que pretenden expulsar a más de 200 mil militantes que en julio representaron en casillas o fueron candidatos de partidos o coaliciones ajenas al Sol Azteca. En el fondo, acusó, la exclusión va en contra de los que se oponen a desaparecer al PRD como partido de izquierda.

El ex diputado federal no dijo si se afiliará a Morena, en donde ya participan sus mentores René Bejarano y Dolores Padierna, fundadores de Izquierda Democrática Nacional (IDN) y de la que Sánchez Camacho fue hasta el último momento la figura más visible.

A nivel estatal no paran las deserciones en el Partido Revolucionario Institucional, que fue reconocido por el presidente del CDE, Enrique Juárez Ramírez, al afirmar que “más de un centenar de militantes” se han ido (El Heraldo, 18/XI/18). El tricolor está en una etapa de suyo problemática, luego de la revolcada que recibió en las recientes elecciones, lo que aun cuando no le afecta económicamente, puesto que casi ninguno de los militantes paga su cuota, le perjudica en la percepción social, ya que varios de los que mudaron de camiseta fueron líderes estatales o de sectores, situación que puede causar mayor impacto en junio de 2019, cuando tendrán lugar los comicios en los once municipios.

Mientras que la dirigencia priísta se entretiene en cuadrar las cuentas, ante la disminución de recursos públicos que recibe por las multas que le impuso la autoridad electoral de 4.5 millones de pesos, debido a las violaciones a la ley en que se incurrió en los tres años anteriores, y por la baja de los envíos que hace el CEN, en Acción Nacional tiene ya varios precandidatos a todos los ayuntamientos, que organizan “reunión de amigos” para darle forma a su proyecto, con lo que van dos o tres pasos delante de sus históricos adversarios.

MISA POR EL OBISPO QUEZADA

Este día tendrá lugar una misa en la Catedral Basílica, a partir de las 12 horas, en memoria de don Salvador Quezada Limón, al cumplirse 25 años de su fallecimiento. Sus restos están sepultados en la parte posterior del altar mayor de la misma Catedral. Fue el cuarto obispo de la Diócesis de Aguascalientes, que encabezó de 1951 a 1984, cargo al que renunció al cumplir la edad establecida en el Derecho Canónigo. En este tiempo creó, impulsó y consolidó la Romería de la Asunción que cada año tiene lugar el 15 de agosto; fundó el Seminario Diocesano y presidió la coronación pontificia de la imagen de la Virgen de la Asunción, el 15 de agosto de 1983. Más de 100 sacerdotes recibieron de su parte el orden presbiteral, erigió 17 parroquias y publicó cerca de 700 cartas pastorales. Murió el 20 de noviembre de 1983 a las 9:30 horas en el Hogar del Anciano, que fue otra de sus obras. Un hombre de semblante afable y muy querido por los aguascalentenses, al grado que su cumpleaños, el 17 de enero, era una fiesta en el máximo recinto diocesano y en sus oficinas, que estuvieron en la parte posterior a la misma Catedral, con entrada por la calle Galeana.