Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, antier se celebró, como cada año, el “día del trabajo”, con magnos desfiles, multitudinarias marchas y diversas manifestaciones sindicales. Inverosímilmente, se conmemora el 1º de mayo “sin trabajo”, es decir, sin el desarrollo de las labores cotidianas, precisamente para que los trabajadores puedan festejar que cuentan con un empleo y, en la mayoría de los casos, con un mediano ingreso. A pesar de ello, existen circunstancias y condiciones que no permiten celebrar de forma amplia este día inhábil de nuestro calendario oficial.

La primera de ella tiene que ver con el incremento anual de los salarios mínimos en nuestro país. Como ya se ha vuelto una costumbre, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos aprobó, para este 2014, un paupérrimo aumento al salario mínimo en la República Mexicana, pasando de $64.76 a $67.29 para el área geográfica “A” y de $61.38 a $63.77 para la “B”, en donde se ubica el Estado de Aguascalientes, en ambos casos representando un incremento del 3.9% en relación al año 2013 y que va acorde con la tasa de inflación del 3.97% reportada por el INEGI para el mismo 2013, en base al índice nacional de precios al consumidor (INPC). Para este año 2014, se estima que la inflación oscile alrededor del 3.76% y la acumulada hasta el pasado mes de marzo es de 1.43%, un poco por debajo del 1.64% reportado para el mes de marzo del año pasado (Fuente: INEGI).

En función a lo anteriormente señalado, el salario mínimo mensual en Aguascalientes actualmente es de $1,913.10, algo verdaderamente ridículo e inhumano. Alguien podría afirmar que prácticamente ningún trabajador percibe este salario y le asiste la razón, sin embargo, las cifras oficiales sobre el ingreso de los trabajadores en México no son nada alentadoras. Según el IMSS, el promedio diario del salario base de cotización en la República Mexicana es de $280.10 ($8,403.00 mensuales), es decir, casi 4.4 salarios mínimos generales, siendo la zona centro del país la de mayor ingreso según esta estadística, con $335.50 diarios para los trabajadores del Distrito Federal y los Estados de Guerrero, México, Morelos y Querétaro. Haciendo un comparativo a nivel internacional, los trabajadores de la industria manufacturera de nuestro país ganan, en promedio, 2.70 dólares por hora (febrero de 2014), mientras que los obreros norteamericanos ganan 19.60 (diciembre de 2013) y los franceses 16.20 (octubre de 2013) (Fuente: INEGI).

Por otro lado, tenemos la resolución de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del pasado 25 de marzo, mediante la contradicción de tesis número 422/2013, con la cual esta Segunda Sala determinó la legalidad del embargo del salario de los trabajadores de nuestro país, limitándolo al 30% del excedente del salario mínimo en el caso de las deudas de carácter civil y mercantil y del 100% de dicho excedente en el caso de las pensiones alimenticias, interpretando esta Sala el alcance de la prohibición consagrada en el artículo 123 constitucional, en la fracción VIII de su apartado A, que a la letra reza: “El salario mínimo quedará exceptuado de embargo, compensación o descuento”. Los Ministros de esta Sala de la Corte concluyeron que la protección al salario prevista por el texto constitucional se constriñe al salario mínimo y no al salario neto del trabajador, mediante una interpretación sumamente literal de dicho precepto.

Le propongo que hagamos el siguiente ejercicio. Supongamos que Usted gana $8,000.00 mensuales en su trabajo. Como ya lo mencionamos, el salario mínimo mensual en nuestro Estado es de $1,913.10, por lo que, en este caso hipotético, el excedente sería de $6,086.90 y, por ende, sería objeto de embargo el 30% de esta cantidad, es decir, $1,826.07, en el caso de que Usted tuviera créditos por cubrir o el pago pendiente de arrendamientos, pagarés o letras de cambio. Así que si existiera una orden judicial motivada por un juicio del orden civil o mercantil, pudiéramos empezar a ver que el cajero automático nos refleja una cantidad menor en el saldo de nuestra cuenta bancaria, debido a la aplicación de una retención directa al depósito de nuestra nómina por parte de la propia institución bancaria.

Cabe aclarar que en aquellos casos en que el salario del trabajador esté sujeto a un embargo con motivo de una o varias pensiones alimenticias, éste prevalecerá sobre cualquier intento de embargo con motivo de deudas civiles o mercantiles. Lo anterior, toda vez que esta pensión busca atender y cubrir las necesidades elementales de los beneficiarios de la misma, principalmente los menores de edad.

Es comprensible el criterio jurisprudencial de la Corte, creo que atiende a parámetros justos y de lógica jurídica, toda vez que los acreedores tienen todo el derecho de buscar por todos los medios posibles hacer efectivo el cobro de las cantidades que se les adeudan, pero lo que es un hecho es que este criterio afectará severamente a todos aquellos trabajadores que se encuentran en una situación económica apurada y que se habían habituado a vivir en un permanente estado de morosidad.

Agradezco puntual y sinceramente a mi buen amigo y compañero de trabajo, Pedro de Jesús Barrera Gómez, quien me sugirió atinadamente abordar el tema de la presente columna. Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención.Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

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