Con motivo de sus 94 años de vida, a los que llega con plena lucidez y excelente salud, la señora Virginia Ortiz de Solís fue centro de un animado festejo ofrecido por sus hijos, al que asistieron sus numerosos nietos, bisnietos y tataranietos y otros familiares.
La reunión se llevó a cabo el pasado domingo en un salón de fiestas del norte de la ciudad, en donde Ismael, Lety, Gustavo, Lucy y Daniel se esmeraron en que todo resultara de lo mejor para su mamá; a la distancia, aprovechando las nuevas tecnologías, se unieron al homenaje sus otros hijos: Juan José, Marco y Javier, desde Miami, así como Gaby, desde Nicaragua.
Algunos de los nietos amenizaron el festejo con las notas del mariachi y las infaltables “Mañanitas”, así como una serie de canciones tradicionales de la música mexicana que fueron del agrado de los presentes. Otros nietos se encargaron de las viandas y bebidas, sin faltar el clásico pastel. Algunos más declamaron y bailaron en honor de la abuelita.
La tarde transcurrió entre risas y evocaciones, así como entre expresiones de gratitud a Dios por toda la familia y por permitirle larga y saludable vida a doña Virginia. En las memorias estuvo presente quien fuera pilar de los Solís Ortiz, el bien recordado don Juan “Botero” Solís.
Desde luego que a la par de las felicitaciones para la festejada, que ella agradeció cumplidamente, se sucedieron los emocionados abrazos, sobre todo entre quienes tenían tiempo de no convivir, pero que en este cumpleaños tuvieron la inigualable oportunidad del reencuentro personal.
Con la despedida llegaron también las promesas de seguir fomentando y estrechando la relación y unidad familiar, y por supuesto encontrarse nuevamente en los 95 años de doña Virginia.