Francisco Morales 
Agencia Reforma

CDMX.- El pastel gigante, de abigarrado betún, llevaba impreso el logo del Fondo de Cultura Económica (FCE), pero la verdadera festejada del día no fue la editorial en su 85 aniversario, sino el Gobierno en turno.

Tras la partida de la tarta, en un evento interno, la sede del sello en el Ajusco abrió sus puertas ayer para una conmemoración pública que derivaría en un informe de gestión y, después, en una arenga a favor de las causas de la llamada «4T», con su habitual invectiva hacia sus opositores.

A tono con el mes patrio, en el lobby del edificio se acondicionó un balcón con una bandera para que el invitado de honor, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, y el director del FCE, Paco Ignacio Taibo II, se dirigieran a los trabajadores y, desde luego, a la Nación.

Un piso abajo, los empleados habían esperado más de una hora a que el Mandatario se apersonara para dar un espaldarazo al escritor y a su proyecto de reestructuración del sello.

Arriba, desde el «palco», aguardaban Esteban Moctezuma, Secretario de Educación Pública -cabeza del sector al que pertenece el FCE-; la titular de la Secretaría de Cultura (SC), Alejandra Frausto, y otras figuras de la veta intelectual de la 4T, como el historiador Pedro Salmerón, director del INEHRM.

Al llegar el Presidente, se mostró un video que dejó claro de dónde partía el evento: «Todo empezó el 27 de enero (de 2019) en un lugar perdido en la sierra de Sinaloa, en Mocorito, donde Andrés Manuel lanzó la consigna de becas para madres solteras y un libro», narró la voz de Taibo II.

En el aniversario 85 del Fondo, no empezó todo, entonces, el 3 de septiembre de 1934, cuando se constituyó el fideicomiso y se estableció la junta de gobierno del proyecto fundado por Daniel Cosío Villegas.

«Nuevos vientos libertarios soplan sobre México, y el que lo desconozca no se enteró que perdieron las elecciones. Son vientos de cambio, vientos de júbilo, vientos de esperanza», arengó Taibo II, primero en tomar el micrófono.

Cosío Villegas mereció apenas un pase de lista en el discurso.

«Sostener la mejor de las tradiciones de Cosío Villegas y de Arnaldo Orfila revitaliza el maravilloso catálogo constituido a lo largo de estos 85 años, pero…, pero…», enfatizó con intención: «teníamos que cambiar el Fondo», declaró haciendo también mención al segundo director en su historia.

Taibo II pintó un paisaje de ruinas que, asegura, lo recibió a su llegada: «9 millones de libros inmóviles en bodegas, derechos autorales perdidos, ediciones por compromiso, procesos legales abandonados durante años que nos causaban pérdidas enormes, filiales quebradas.

«El Fondo, Educal, la DGP (Dirección General de Publicaciones de la SC) brillaban por las incongruencias financieras, los manejos oscuros en los niveles de mando; aquí brillaba el autoritarismo, la arrogancia, el favoritismo, el dispendio, el gasto innecesario, la inercia, la mentalidad faraónica», criticó.

Desde el inicio de su gestión, había anunciado que la red de librerías Educal y la DGP, todavía pertenecientes a la SC, pasarían a formar parte del Fondo.

«Muchas gracias a la Secretaría de Cultura por la colaboración absoluta para haber podido trabajar sin trabas burocráticas. Primero hacemos y luego vemos las formas legales y normativas para desarrollarlo, pero sobre la marcha», dijo.

Por lo anterior, precisamente, Taibo II ha sido criticado por una posible extralimitación de sus funciones, que sumaba a las críticas de haber llegado al cargo con una ley hecha a la medida, pues el haber nacido en el extranjero lo imposibilitaba de dirigir la paraestatal.

Pero, como siempre, el escritor tuvo también palabras para sus críticos.

«El bombardeo que hemos sufrido por parte de una parte de los medios de comunicación, los ‘chayoteros’ de entonces, reciclados ahora y aliados en parte con la degradada aristocracia intelectual, han intentado frenarnos», fustigó.

«Voces que estuvieron calladas frente al dispendio, la inercia irracional, el mal uso, el fraude, ahora reclaman autoridad moral para juzgarnos», dijo también sobre sus opositores, a quienes calificó de minoría.

Complacido, el Presidente dijo que hablaría poco, pero no lo hizo. Durante casi media hora, alabó la figura de Cosío Villegas, pero no a partir de su labor en el Fondo, sino como autor de su Historia moderna de México, que citó como una gran influencia.

Tras una disertación histórica, felicitó a los trabajadores y concretó su espaldarazo a Taibo II.

«Estoy muy contento que aquí en el Fondo estén ustedes a la par, incluso estén a la vanguardia del movimiento de transformación», les dijo a los empleados, que lo escucharon, pacientes, de pie, perorar sobre Juárez, Madero y sus planes para una de las salas de Palacio Nacional.

«En un proceso de transformación, es indispensable que participen los intelectuales, y a veces cuesta mucho trabajo que ayuden en los procesos de transformación quienes se dedican a las letras o a las artes; no quieren comprometerse. Yo por eso le tengo un gran reconocimiento a intelectuales que han participado en los procesos de transformación», dijo con dedicatoria al titular del FCE.

Como lo hiciera en su «Tercer» Informe de Gobierno, López Obrador también celebró la publicación de los libros accesibles de la colección Vientos del Pueblo.

Sobre eso Taibo II rindió su informe: 40 mil ejemplares de la colección, además de 278 títulos nuevos, para un total de 1 millón 616 mil 79 volúmenes en circulación. También, la apertura próxima de seis librerías y la realización de ferias y eventos para llevar sus libros «hasta la última ranchería».

Aunque el pastel declarara otra cosa, nada se dijo sobre los 84 años anteriores.

Con información de Zedryk Raziel