Cursos de inseminación artificial han mejorado la economía de los productores lecheros. Gerardo González Enríquez, presidente de la Asociación Ganadera Local de Productores de Leche, comentó que se ha capacitado a cerca de 1,500 ganaderos, en su mayoría pequeños productores, para que en sus hatos lleven a cabo la inseminación artificial de sus reses.

Comentó que estos cursos se realizaron para ayudar a los pequeños productores, porque anteriormente estos ganaderos tenía cuatro o cinco vacas y un semental, toro que les costaba demasiado dinero mantener, y que únicamente tenían para que les cargara a las pocas vacas que tenían en temporada de calor.

González Enríquez destacó que además de que cuesta mucho dinero mantener al semental, en cuestión de sanidad resulta muy malo; “porque si una vaca a la hora de montarla está enferma o presenta algunas otras cuestiones, como infecciones vaginales, se van transmitiendo ese tipo de enfermedades, como brucelosis o tuberculosis, al resto de las vacas”.

Con la inseminación artificial los lecheros pudieron hacerse de recursos, pues pudieron vender al toro; “se quitaron los gastos de andarlo manteniendo y se quitaron el tipo de infecciones, o el hecho de mandar vacas al rastro porque no quedaban cargadas y tenían infecciones”.

Por último, el presidente de la Asociación Ganadera Local de Productores de Leche dijo que los pequeños ganaderos también se hicieron de otra fuente de recursos, porque al enseñarlos a inseminar, algunos de los productores les han pedido que inseminen a sus vacas, con lo cual tienen un ingreso adicional, ya que a esto se sumó el proyecto de semen sexado, para que la mayoría de las crías de reemplazo sean hembras, lo que favorece a la producción de leche.

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