Por FRANCISCO VARGAS M.

Emotiva despedida fue la que tuvo el diestro Federico Pizarro, este domingo en la Plaza México, en lo que fue la Undécima Corrida de la Temporada Grande 2018-2019, en la cual cortó la única oreja del festejo, mientras que el potosino Fermín Rivera y el aguascalentense Gerardo Adame, estuvieron por encima de sus respectivos astados.
Con una floja entrada, clima frío, cielo nublado y lluvia arreciendo en el cuarto bovino, se lidiaron seis toros de buena presencia de la ganadería jalisciense de San Mateo, de juego diferente, destacando el cuarto y sexto.

FEDERICO PIZARRO
En su primero estuvo con empeño de capa, luciéndose en su quite por chicuelinas. Hecho su brindis a su esposa, muleta en mano, con un toro de corta embestida, realizó un trasteo por demás meritorio; estando errático con la espada para escuchar palmas.
En lo que se refiere a su segundo, “Don Gustavo”, el toro del adiós, se lució en su quite por Caleserinas. Con muleta una vez que brindó a su señor padre, logró un importante trasteo, labor entendida e inteligente, teniendo como fondo las notas de “Las Golondrinas”, dibujando pases llenos de sentimiento; series variadas que tuvieron gran calado en los tendidos, cerrando con manoletinas. Estocada tendida y caída para ser premiado con una oreja, siendo su padre don Federico acompañado de su nieto, los encargados de cortarle el añadido, en lo que fue un momento intenso lleno de encontrados sentimientos.

FERMÍN RIVERA
Se gustó al lancear a la verónica a su primero. Sarga en mano ejecutó una importante faena llena de clase y oficio. Para su mala suerte falló con el acero para recibir palmas y un aviso.
Con su segundo, nuevamente se recreó a la verónica, estando en ese tenor en su quite por chicuelinas. Con muleta, hecho su brindis a Federico Pizarro en un gesto de amistad y reconocimiento, ante un toro parado logró extraerle meritorios pases por el derecho con una lluvia que iba creciendo. Falló con la espada, escuchando palmas de reconfortamiento.

GERARDO ADAME
Al primero de su lote lo bregó de manera acertada. Con muleta con un toro que tuvo peligro, hizo una labor por demás aceptable por ambos lados, llena de valor y entrega. Mal con la espada saliendo al tercio tras escuchar un aviso.
Con el cierra plaza, bajo un verdadero diluvio y un piso hecho un verdadero barrizal, le puso actitud y determinación, sacando estupendos pases por el derecho, abrochando con ajustadas manoletinas, estando errático con la espada para ser ovacionado tras un aviso. ([email protected] )