Luis Muñoz Fernández.
Catalán Español
Catalunya, triomfant,
tornarà a ser rica i plena!
Endarrera aquesta gent
tan ufana i tan superba!

Bon cop de falç!
Bon cop de falç, defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Ara és hora, segadors!
Ara és hora d’estar alerta!
Per quan vingui un altre juny
esmolem ben bé les eines!

Bon cop de falç!
Bon cop de falç, defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Que tremoli l’enemic
en veient la nostra ensenya:
com fem caure espigues d’or,
quan convé seguem cadenes!

Bon cop de falç!
Bon cop de falç, defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Cataluña, triunfante,
¡volverá a ser rica y plena!
¡Detrás de esta gente
tan ufana y tan soberbia!

¡Buen golpe de hoz!
¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra!
¡Buen golpe de hoz!

¡Ahora es la hora, segadores!
¡Ahora es la hora de estar alerta!
Para cuando venga otro junio
¡afilemos bien las herramientas!

¡Buen golpe de hoz!
¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra!
¡Buen golpe de hoz!

Que tiemble el enemigo
al ver nuestra bandera:
así como hacemos caer espigas de oro,
¡cuando conviene segamos cadenas!

¡Buen golpe de hoz!
¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra!
¡Buen golpe de hoz!

 

 Emili Guanyavents.Els Segadors (Los Segadores, himno oficial de Cataluña),1899.

Como ya lo habíamos manifestado por este medio pocas semanas atrás con motivo del agradecimiento a nuestros compatriotas aguascalentenses y mexicanos por su solidaridad ante los atentados terroristas ocurridos en España, mi hermano Alejandro y un servidor nacimos en Sabadell, a escasos treinta kilómetros de Barcelona, ciudad española (hasta el momento) que se convertirá este domingo primero de octubre de 2017 en el epicentro de un referéndum que el Tribunal Constitucional (máximo órgano superior de justicia en materia de garantías y derechos constitucionales) ha declarado ilegal y que, según lo manifestado por la Generalitat (el gobierno autónomo catalán), pretende conocer directamente el sentir de los catalanes mediante la siguiente pregunta escrita en catalán, español y occitano –lengua romance cooficial en Cataluña, aunque de uso preferente en el Valle de Arán (comarca catalana que colinda al norte con los Pirineos)–:

 ¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república?

No sé, pero a mí el ¿Quiere…?(Voleu…?, en catalán) de esta pregunta me recuerda lo que nos decía nuestro padre con cierta ironía muy suya (y que ambos hermanos hemos heredado intacta) en relación a lo que algunos catalanes de la posguerra les preguntaban a quienes los visitaban en su casa: Voleu beure alguna cosa? (¿Quieren algo de beber?) como una fórmula de obligada cortesía, aunque en el fondo el secreto deseo del anfitrión era que los invitados no pidiesen nada de beber, si acaso un vasito de agua. Ya se sabe que la cualidad de ahorradores de los catalanes es legendaria.

Desde luego que esta es una interpretación personal con la que seguramente discrepan radicalmente los miles de catalanes que han tomado las calles de Barcelona y de otras muchas localidades de Cataluña para manifestar su deseo de llevar a cabo el referéndum y de independizarse del resto de España, aunque según un sondeo reciente de Metroscopia, basado en 2,200 encuestas y publicado en el periódico El País, el 61% de los catalanes considera que el referéndum no es válido. (https://elpais.com/ccaa/2017/09/23/catalunya/1506191226_220170.html). Ojo, la mayoría de los catalanes desea un referéndum acordado (con el Gobierno Central), “pero no el que plantea la Generalitat: sin garantías, sin pacto con el Gobierno y sin que se establezca un mínimo de participación”. Es decir, según estos datos, la mayoría de los catalanes desea expresar su opinión sobre el asunto, pero a través de las vías legales, dentro de lo que establece la Constitución Española, y no al margen de ella, que es lo que pretende el gobierno autónomo catalán. Alejandro y yo también creemos que un referéndum acordado es la mejor opción.

Corren ríos de tinta (o de bytes, como se estila ahora) sobre este difícil momento del acontecer español que ocupa los titulares de los periódicos y principales espacios de los medios masivos de comunicación, tanto españoles como de otros países. Ni mi hermano (ni siquiera por su condición de Cónsul Honorario de España en Aguascalientes y Zacatecas) ni yo somos expertos en el tema, pero, siendo catalanes, alguna ventaja tendremos a la hora de entender razonablemente bien el sentimiento que se palpa en nuestra tierra natal. No hay día que él y yo no platiquemos varias veces, más por teléfono que en persona, para analizar la actualidad sociopolítica y cultural de México y España. A este intercambio dinámico de información lo hemos bautizado jocosamente (muy al estilo mexicano) con el nombre de “Radio Macuto: el chisme al minuto”. Lo que ahí se discute lo hacemos llegar a una red amplia de seguidores oficiosos que nos honran con su interés.

Los mensajes por WhatsApp, que nos permiten compartir de manera instantánea todo tipo de informaciones, especialmente las periodísticas, van y vienen sin cesar, e incluyen últimamente los que me manda el doctor Juan Jacob Díaz de la Cruz, uno de mis primeros alumnos en la carrera de medicina de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que hoy vive y trabaja en Hospitalet de Llobregat, a sólo seis kilómetros de Barcelona. El que me acaba de enviar las declaraciones de Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla: “Hay un Estatuto de Autonomía pero los ciudadanos de Catalunya no aceptan ese Estatuto como forma de integración en el Estado. En consecuencia tenemos una Constitución y un Estatuto sin adhesión ciudadana, lo que las convierte en normas estériles. […] Es un puro disparate la actuación de los órganos de gobierno de Catalunya y es un puro disparate la reacción del Estado. Se ha perdido toda la lógica. Una dictadura puede vivir sin Constitución, una democracia no”.

Vacío constitucional aparte, coincidimos en que el disparate que se está viviendo se debe tanto al Gobierno Central por su inmovilismo, mutismo político y falta de autocrítica, como a la Generalitat por calentarle la cabeza a muchos catalanes (especialmente a los jóvenes) con mentiras atractivas, románticas y peligrosas como las del nacionalismo y la independencia, para desviar su atención y ocultarles así la corrupción e incompetencia de su administración.

Alejandro y un servidor estamos tristes y preocupados, pues, siendo híbridos logrados y convencidos, nos pesa en el alma todo aquello que separa, que impone muros y que aísla porque siempre condena a la esterilidad, cuando no al sufrimiento propio y ajeno. Todos somos iguales. Basta darse una vuelta por el mundo. Tal parece que a ciertos actores de este drama les falta eso que nuestro padre llamaba mundología: ser universales.

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