Hoy en día, ocho millones doscientos mil adultos en México cuentan con una tarjeta de crédito bancaria; otras 17.2 millones de personas dicen no ocuparlas porque no les gusta endeudarse y 6.1 millones considera que tienen intereses y comisiones altas. Por lo regular, esta herramienta se relaciona con la palabra deuda, pero esto se debe al uso inadecuado de la misma.

Ignacio Villanueva Chávez, subdelegado de la Condusef aseveró que para no generar sobrecostos, se deben evitar los malos hábitos financieros y saber utilizar esta herramienta de crédito, que en sí, es un excelente producto y da la oportunidad de obtener financiamiento por 50 días sin pagar intereses.

Explicó que una tarjeta de crédito es un medio de pago que permite realizar compras en establecimientos comerciales sin cargar efectivo. Cada vez que se utiliza, la línea de crédito disminuye, pero se recupera conforme se paga.

Aunque es fácil de utilizar, existen muchos errores que se cometen por falta de información, lo que genera deudas, perjudica el historial crediticio y quitan la oportunidad de adquirir nuevos préstamos.

El primer error es pagar sólo el monto mínimo y recordó que cuando se paga sólo el mínimo, se demorarán más en liquidar la deuda ya que únicamente se estará abonando a intereses.

El segundo error es tener muchos “pagos chiquitos”. Es común creer que conviene comprar todo lo que se desea con el plástico, siempre y cuando sea a meses sin intereses, porque los pagos serán chiquitos. Antes de adquirir los artículos, hay que tener presente que varias deudas generan una mayor cada mes y puede que no se esté preparado para liquidarlas.

Pagar con el plástico otra deuda, dijo, es el tercer error, ya que esa práctica puede llegar a ser muy riesgosa, pues implica una comisión por disponer de efectivo de la tarjeta de crédito.

Un cuarto factor es la impaciencia. Sin importar qué tanto se quiera tener una cosa, hay veces que no es posible financieramente solventar algunos gastos. No se debe recurrir a la tarjera sólo por adquirir algo por gusto, ya que la impaciencia es un pésimo hábito.

Finalmente, dijo que un quinto error es gastar más de lo que se gana. Si no se tiene el hábito de llevar un registro de ingresos y gastos, menos lo tendrás para llevar el control de una tarjeta. Un crédito no actúa a favor de la persona cuando se utiliza como una extensión del salario, para tapar baches en el presupuesto o para adquirir bienes o servicios que no se necesitan.