El INEGI presentó un conjunto de indicadores a propósito del Día Internacional de la Niña que se celebra el 11 del presente mes. Éstos muestran la situación de las niñas y adolescentes respecto al ejercicio de sus derechos.

Se estima que en México residen poco más de 39 millones de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años, que representa 32.8% de la población total; las niñas y adolescentes ascienden a 19.4 millones, que significan el 16.2%; mientras que en Aguascalientes suman alrededor de 200 mil.

El derecho más elemental de todas las niñas, niños y adolescentes es el de la vida, el derecho a la supervivencia y al desarrollo, así lo establece la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Por tanto, autoridades federales, estatales y municipales, en el ámbito de su competencia, deben coordinar las acciones que lleven a garantizar el desarrollo y prevenir cualquier conducta que atente contra su supervivencia, así como para investigar y sancionar efectivamente los actos de privación de la vida.

Un logro importante para la sobrevivencia de menores en su primer año de vida fue reducir la letalidad de enfermedades respiratorias, infecciosas y parasitarias como principales causas de muerte en las primeras cuatro décadas del siglo XX.

A partir de entonces se implementó una expansión progresiva de campañas sanitarias enfocadas a reducir la morbilidad y la mortalidad, sobre todo en infantes, y se logró reducir la tasa de mortalidad infantil de menores de un año.

En los últimos 25 años, la tasa de defunciones de menores de un año por cada 100 mil nacidos vivos se redujo de 32.5 en 1990, a 12.5 en 2015.

Las principales causas de muerte en este grupo son las afecciones originadas en el periodo perinatal y las malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas.

Otro importante derecho del infante en sus primeros cuatro años de vida se refiere a la educación; el 63.3% de las niñas de 3 a 5 años de edad cuenta con algún grado de preescolar (ligeramente mayor al 62.7% de niños). Es decir, que el resto no asiste a la escuela, por lo que no se están desarrollando aún sus habilidades escolares para este nivel y conforme a la opinión de especialistas en esta materia, puede repercutir en su aprendizaje y futura socialización en los subsecuentes niveles escolares.

Dos de cada 100 niñas de 6 a 11 años no asisten a la escuela; mientras que el 18% de las adolescentes de 16 y 17 declararon no haber terminado la secundaria o tener un nivel de escolaridad menor.