Érika Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Por primera vez en dos años, el nuevo avión presidencial sufrió una falla que se detectó horas antes de que el Mandatario Enrique Peña Nieto viajara a Puerto Vallarta, Jalisco, donde inauguró la Cumbre de la Alianza del Pacífico.
La aeronave, conocida como TP-01 José María Morelos y Pavón, estaba en la posición tradicional en la plataforma del Hangar Presidencial para salir de viaje cuando personal operativo informó que había una falla en la tarjeta de la computadora del tablero central.
Faltaban dos horas para el despegue, por lo que, informaron mandos del Estado Mayor Presidencial (EMP), se decidió viajar en el avión anterior, de nombre TP-02 Presidente Juárez.
La falla fue calificada por el EMP como “normal” y, aunque contaban con los repuestos para corregirla, el procedimiento tardaría porque implicaba reiniciar el sistema.
Nadie había abordado la aeronave, por lo que el equipaje de la comitiva presidencial y medios de comunicación se subió al TP-02.
Sin embargo sí debieron cambiar de un avión a otro, en pleno abordaje de los reporteros, los alimentos y bebidas.
Peña Nieto llegó media hora después de que todo quedó listo para despegar.
Desde que llegó el TP-01, en febrero de 2016, no se había registrado ninguna falla, la cual ocurrió en momentos que el virtual mandatario electo Andrés Manuel López Obrador anunció que venderá la aeronave cuando asuma la Presidencia.
El avión, que fue adquirido en 2012 a finales del sexenio de Felipe Calderón, tendrá un costo de unos siete mil millones de pesos que el Gobierno federal pagará mediante un arrendamiento financiero a 15 años.
El Boeing 787-8 Dreamliner, nombrado José María Morelos y Pavón, se divide en tres zonas: una donde viaja el Presidente; otra con un espacio de descanso, y una más, en la parte trasera, donde se ubican a los reporteros, escoltas, médicos y tripulación.