Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, tibiamente ha manifestado que la actual administración pondrá a las niñas y a los niños en el centro de la educación; sin embargo, lo que se ha visto en los hechos, hasta hoy, es que en el centro de la educación están los intereses torcidos de la Coordinadora, de la Coordinadora Nacional  de los Trabajadores de la Educación (CNTE). A escasos dos meses de cumplir un año, el Presidente de la República, la Cámara de Diputados y la de Senadores, así como la Secretaría de Educación Pública, un día sí y otro día, también, tan sólo hablan y hacen lo necesario para satisfacer todas las peticiones insanas de la Coordinadora. En cambio, no interesa hablar ni buscar formas de cómo mejorar la educación de los niños. Por tanto, es una falacia decir, en el discurso, que las niñas y los niños estarán en el centro de la educación, cuando las autoridades gubernamentales ya acomodaron a la Coordinadora en el centro de todas sus preferencias y atenciones veleidosas.

En este contexto, la Coordinadora entregó a las autoridades federales un documento que denomina  “Educación Alternativa”, que será la base de su enseñanza (como ya ha sido en los últimos años) y que consiste en catequizar a los niños “en una lucha permanente contra las autoridades impuestas por los grupos dominantes (¿conservadores?) en todos los niveles”, hasta logra imponer en los gobiernos a personas que piensen y actúen (anárquicamente) en favor de las clases sociales empobrecidas; para ello y mientras tanto, se enseña “la desobediencia y la resistencia”contra toda autoridad y disposición que no sean a favor de sus intereses y caprichos. En tal virtud, será una falacia más (en varios estados del país)  decir que los estudios de educación básica se sustentan en los planes y programas de estudio de la Secretaría de Educación, cuando en varias entidades está en marcha la “Educación Alternativa”, como  punta de lanza de la Cuarta Transformación.

Meses antes de tomar posesión el actual Gobierno de la República miles de personas de buena fe y miles de padres de familia acudieron a los foros de consulta, convocados por la Secretaría de Educación Pública (aun sin funciones) y los gobiernos estatales, para presentar ideas de cómo mejorar la educación de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes de México; no obstante, llegado el momento de las decisiones, la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión y la propia Secretaría de Educación, otorgaron todo el poder a la Coordinadora para que ésta decidiera cómo quería la redacción de las leyes de la educación  y cómo quería la redacción de las normas laborales de los trabajadores de la educación. Por esta razón, los foros de consulta fueron una falacia y una burla para las personas interesadas en mejorar la educación, toda vez que fue la Coordinadora la que impuso sus condiciones y caprichos en todos los órdenes laborales y educativos.

El Artículo Tercero constitucional y las leyes secundarias establecen que el Gobierno Federal (vía Secretaría de Educación) tiene la rectoría de la educación; es decir, el Gobierno Federal es el que determina las normas en la educación, los planes y programas de estudio, la orientación educativa en favor del pueblo de México y las contrataciones de los trabajadores de la educación. Es lo que se dice en lo escrito, pero ¿será así en los hechos? No; porque en las mismas leyes ya se estipuló, contradictoriamente, lo que va a suceder en la realidad: “El ingreso de los nuevos maestros y los movimientos de los que están en ejercicio serán determinados por las autoridades y el sindicato”; con esta disposición se aclara quién tendrá la rectoría de la educación. ¿Es la 4T?