Rodolfo G. Zubieta
Agencia Reforma

SAN DIEGO, California.- Hoy, más que nunca, el mundo necesita de la filosofía que sostiene a la Federación Unida de Planetas: llegar a donde nadie ha llegado antes, siempre en búsqueda de la paz.
Por eso, el estreno de Star Trek: Discovery, en el marco del 50 aniversario de la franquicia, se siente como un paso obligado de la televisión hacia la producción de proyectos que hagan reflexionar a la audiencia.
Temas como la mezcla de razas, géneros e inclinaciones sexuales, viviendo en armonía, serán abordados una vez más a través del prisma de la ciencia ficción, una fórmula creada por Gene Roddenberry.
“La primera serie ocurrió en medio de una revolución social muy fuerte, con la lucha por los derechos civiles, eliminar el racismo, el anhelo de paz, exigencia de igualdades y cosas similares.
“La genialidad de Roddenberry es que él vislumbró un futuro en donde ya habíamos solucionado nuestras diferencias, uno donde todos convivíamos en paz”, reflexionó el actor Jason Isaacs en la pasada Comic-Con.
El histrión da vida al Capitán Lorca, líder de la nave USS Discovery, encargada de descubrir nuevos mundos y civilizaciones, justo en medio de una inminente guerra entre los Klingon y la Federación.
A la tripulación de la nave se suma Michael Burnham (Sonequa Martin-Green), conocida como “Número Uno”, la primera humana en asistir al Centro de Aprendizaje Vulcano y la Academia de Ciencias Vulcanas.
“Todos nos apoyamos en la fortaleza del canon creado por la saga todos estos años y sé que yo tengo una responsabilidad muy grande de llevar adelante una narración universal de tolerancia e igualdad.
“Es un privilegio ser parte de una historia que podría ayudar a unir a las personas. Necesitábamos algo con mensajes así y espero que los generemos”, indicó Martin-Green en entrevista.
Tras su paso por The Walking Dead, la actriz aceptó el papel protagónico por varias razones, entre ellas el ser la primera mujer afroamericana en liderar por completo una serie dentro del universo de Star Trek.
Y es que el show sirve como una secuela y precuela de la historia original, pues hace que la saga regrese a la televisión 12 años después de Enterprise, y su historia se ubica 10 años antes de la serie de 1966.
“Yo solía ver la serie, en repeticiones, cuando era pequeño, a los 5 o 6 años. Solía construir modelos de las naves, tenía libros sobre la mitología y hasta ropa de la serie, ¡era un verdadero fan!
“Estar en el set y en la nave, usar el aparato de teletransportación o sentarme en la silla del capitán, fue algo fuera de este mundo”, indicó Antony Rapp, quien da vida a Paul Stamets, primer personaje gay de la saga.
La primera temporada de Star Trek: Discovery se divide en dos etapas: los primeros ocho episodios se transmitirán uno por semana, cada lunes, por Netflix; los ocho restantes saldrán en enero de 2018.
Cada uno extenderá la mitología de la serie, al mismo tiempo que intentará incorporar nuevas temáticas sociales y modernas que afectarán a la tribulación comandada por Lorca y Burnham.
“Si todo sale bien, la serie nos permitirá eso: seguir el legado de la saga y que la audiencia reflexione. Queremos mostrarle a las nuevas generaciones que sí podemos tener un planeta mejor”, puntualizó Isaacs.