Saúl Alejandro Flores

Ya es 2019, el primer año bajo la recién llegada administración federal, con retos de gran dimensión, enormes brechas por reducir, no sólo en la prestación de los servicios de agua, sino en la propia gestión del recurso hídrico, así como en el cuidado y preservación, estos aspectos no se han visto concretizar en pasadas administraciones, se realizaron proyectos, estudios y propuestas desde aquella “Agenda del agua 2030”, los proyectos pilotos y los correspondientes Programas sectoriales. Sin embargo, no se concluyeron los esfuerzos planteados y las brechas siguieron creciendo a un grado en que también no se vieron las inversiones en rubros tan delicados como la prestación de los servicios, por lo que los municipios quedaron rezagados y olvidados del recurso, lo único que fluyó fue lo correspondiente al Prodder, Programa de Devolución de Derechos y con algunos retrasos, otro programa que sería penoso que desapareciera como fue “Escuela del Agua”, lo que permitió capacitar a personal de los organismos operadores que en ese aspecto también habían sido olvidados, los recursos mayores fueron destinados a megaproyectos. No sin antes mencionar la afectación que se dio al desmantelar áreas de la Conagua y despedir a varios profesionales del sector con una amplia experiencia, capacidad y compromiso profesional, esta tendencia continuará, el asunto es hacia donde deberá ir dicho personal.
Como lo he mencionado son varios los aspectos presentes que se avizoran, pero aquí debemos ver cuáles acciones o qué estrategias implementar. Podríamos comenzar por definir los puntos estratégicos para actuar en el actual escenario del sector de agua en México. Pueden ser los siguientes: 1. Visualizar las necesidades de México, con las mejores opciones técnicas, económico–financieras, sociales, políticas y ambientales para entender los rezagos que padece el sector agua. 2. Trascender en la investigación del sector agua, que permita pasar de la perspectiva de las estimaciones a realidades a través de la medición, análisis y aprovechamiento del conocimiento, reduciendo con ello la incertidumbre en materia de disponibilidad del agua, y por ende auxiliar en la toma de decisiones. 3. Innovar en el diseño de una reingeniería del marco institucional con las mejores opciones para su perfeccionamiento en el corto plazo para el ámbito federal, pero sin descuidar el estatal y municipal. 4. Sensatez en el diseño y ejecución de la política pública en materia de recursos hídricos y resaltar la planificación y programación hídrica, con una perspectiva social, capacidad técnica y política, ponderando un sistema permanente de generación de proyectos de inversión y gasto. 5. Rediseñar las bases y componentes económico-financieros del sector de agua. 6. Convertir la gestión del agua en un espacio propicio de acción para los actores políticos, sociales y económicos; en cada uno de los procesos y rubros que comprende la gestión del agua. 7. Fortalecer las relaciones intersectoriales (medio ambiente, agricultura, industria, energía y gobernanza). 8. Trascender en la gestión del agua como recurso vital. 9. Modernizar y tecnificar, incluyendo los modelos de administración en la gestión de usos de agua: la dinámica y reorientación de manejo de derechos (replantear y modernizar la concepción y marco jurídico en materia de concesiones y asignaciones). 10. Fortalecer la gobernanza del agua en la gestión de conflictos; el aparato político, administrativo y técnico que reoriente los usos del agua. 11. Impulsar la gestión de la oferta (más y mejor estructurada), gestión de la demanda de aguas (mejores eficiencias y soluciones innovadoras). 12. Impulsar la capacitación y desarrollo profesional a niveles de excelencias, fortalecer equipos de trabajo de instituciones y crear un sistema eficaz y realista que ofrezca oportunidades a las nuevas generaciones. 13. Fortalecer el desarrollo científico y tecnológico que impulse al sector, con base a la creatividad, innovación y adaptación para transformar el sector, convirtiéndolo en un bastión que garantice la reducción de las brechas existentes.
El sector agua a través de su administración gubernamental en sus tres ámbitos (federal, estatal y municipal) debe estrechar su vínculo con la sociedad civil, en específico con sus usuarios en los niveles de cuenca, locales y los propios municipios, o microcuencas, lo anterior debe traducirse en una mejor administración gubernamental del agua.
Es importante matizar que el marco jurídico y administrativo, deben armonizar con el pacto federal, dinamizarlo y no convertirlo en un mecanismo rígido, sino versátil, responsabilizando mayormente a los estados en conjunto con la federación con reglas federales y reglas estatales. En otras palabras, convertir en realidad la llamada descentralización, para ello será necesario el trasferir a gobiernos estatales ciertas facultades, hoy bajo la responsabilidad de Conagua para interactuar mejor y más cerca de los usuarios y gestionar conflictos. Los gobiernos estatales requerirán un andamiaje institucional y de capital humano.
La instrumentación de estas políticas públicas podría dar resultado con mayor rapidez, profundidad y eficacia en los estados que cuenten con mayor desarrollo diferencial y mayores capacidades y recursos, así como voluntad política por parte de sus gobernadores, incluyendo instituciones sólidas o autoridades del agua que cuenten con la figura de organismos públicos descentralizados. Desde estas perspectivas se podría comenzar para hacer frente a un año complicado y con escasos recursos, es importante el rol que desempeñen los gobiernos de los estados en coordinación con los municipales, dependiendo del acierto se estarán dando avances que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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Nota: Quiero agradecer a la Dirección y al personal de esta casa editorial “El Heraldo de Aguascalientes”, por estos ocho años que me han permitido, a través de esta columna, cumplir hoy viernes 4 de enero 416 semanas y por supuesto a usted amable lector. Reitero mi agradecimiento a todos ustedes.