Saúl Alejandro Flores

En cuestión de días dará inicio otra administración sexenal federal, existen expectativas de diversa índole contrarias entre sí, dada la falta de claridad del cómo se emprenderían las políticas públicas o cuáles serían dichas políticas, es imperante saber cuál sería la directriz o perfil de la gestión, pues el discurso encontrado, no es favorable y más aun considerando un sector vulnerable e importante como es el agua.

Hice el comentario de la falta de claridad en el párrafo anterior, dada la ausencia de fundamentos de grupos cercanos o que han pretendido acercarse a la próxima administración u otros que son parte. Recordaremos que el 6 de junio los decretos de reserva publicados en el Diario Oficial de la Federación, que provocaron reacciones de que se pretendía privatizar el agua, tema del cual ya he dedicado espacio y desmentido, porque no es posible privatizar un bien nacional, como es el agua, así como tampoco un decreto de reserva en el sentido estricto que establece la Ley de Aguas Nacionales es posible privatizar, luego tuvimos la iniciativa de reforma del 6 de septiembre presentada por el Senador de Morena Martí Batres, misma que es ajena y desconoce la esencia de la Constitución Federal y del marco jurídico que rige al agua, así como algo peor que es desconocer el sector agua y una serie de confusiones en otros ámbitos que siembran duda y que por supuesto no es sano, por el hecho de manifestar pleno desconocimiento de los ámbitos del sector público. Luego que si la Conagua se va a Veracruz y el desmantelamiento a la propia dependencia.

Es importante en consecuencia que se aporten elementos clarificantes y de propia cultura hídrica que sean del dominio y al acceso de la población en general, pues determinados por así llamarles “líderes de opinión” han causado confusión y paranoia, lo malo es que no es real lo que postulan, confunden a la ciudadanía y terminan creyendo frases o “lugares comúnes” que no aportan y en cambio desintegran afectando avances en un sector estratégico.

Considero, amable lector, comenzar a compartir algunos puntos que deben ser nodales en la siguiente administración, así mismo advertir que es necesaria una mejora de gran impacto en el sector, pues no se hizo lo necesario, se pretendió hace seis años y la autoridad del agua a nivel nacional quedo mucho a deber, creciendo el rezago en varios rubros de una manera considerable, quedando en rezago municipios y proyectos de entidades federativas, así como la falta de cabildeo e influencia en los estados para que no se incurriera en fallas u omisiones, como fue el caso de la errática medida ejecutada en Aguascalientes con la desaparición de Inagua, aunque haya quedado absorbida en una Secretaría, el rezago y afectación al sector agua tendrá una dimensión que no conocemos aún sus efectos, y de lo cual hablé hace un año en este espacio.

El país en materia de agua presenta paradojas y anomalías que se desprenden de incuestionables logros y por otro lado, de manera contrastante rezagos que no podrían comprenderse, al grado de poder equipararse a males de índole crónico y de los cuales puede aseverarse que no se ha recibido la atención pertinente por parte de las autoridades. Lo que ha sido un intento de política pública de recursos hídricos, ha resultado unilateral con pocos logros y alcances a cómo debiera o pudiera esperarse, con un alto ausentismo de consenso público. Al inicio del párrafo mencioné la palabra paradoja, y lo es porque México tiene una alta presencia de técnicos y profesionales formados en la hidráulica y visión hídrica aunada a la experiencia y resultados en el sector gubernamental de los tres ámbitos, municipal, estatal y federal, y aquí por eso surge la pregunta, entonces ¿qué ha pasado?

La falta de implementación de elementos básicos de política pública, pero no sólo en el diseño sino en la ejecución y evaluación, ha venido afectando en los siguientes apartados: a) la gestión del agua, b) los servicios públicos de agua potable, alcantarillado y saneamiento, c) la sustentabilidad ambiental. La omisión ha afectado al grado de que se ha ocasionado una grave crisis y brecha que pudo haberse prevenido con menores costos y con un escenario que visualiza lo colosal del esfuerzo para abatir dicha brecha, misma que no puede ser controlada en pocos años, sino en décadas y pasando el siglo, esa es una realidad que debe asumir el país para recomponer la situación existente, es un recordatorio de que no se puede dar el lujo el país otra vez de ideologizar el agua, o darle otro matiz que ha demostrado fracaso, como ha sucedido a lo largo de nuestra historia, con baja profesionalización, con perfiles procedentes de designaciones políticas y no profesionales o ausente trayectoria en el sector, o en otro caso cuando el agua se ha sujetado a los caprichos de los titulares del ejecutivo tanto federal como estatales.

El escenario problemático del sector hídrico en el país, es resultado de profundos e insisto paradójicos conflictos estructurales del sector, así como de un débil, ausente o errático apoyo político, financiero y social.

Los errores cometidos en el siglo pasado y agravados en el presente, significan un alto costo económico, financiero, social y político y afectó la gobernabilidad del agua. Pero más aún en una amenaza a la real sustentabilidad del recurso agua y preservación del mismo. La próxima semana continuaré con otros aspectos focalizados de lo que debería ser y de lo que no debe volver a repetirse, porque lamentablemente, la memoria del ser humano presume del ser corta. Recuerden amables lectores que estás deben ser acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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