Lorena Corpus 
Agencia Reforma

MONTERREY, N.L.- A más de dos décadas de no hacer un disco de estudio, Caifanes está listo para exorcizarse, sacar todo lo que trae dentro y dejarlo plasmado en nuevas rolas musicales.
La banda se reporta lista para entrar a trabajar en un estudio de grabación. La última vez que lanzaron un disco como Caifanes fue El Nervio del Volcán, en 1994.
“Sí, las ganas están, material también hay. Yo ya tengo compuestos temas que pudiera meterme al estudio”, dijo Saúl Hernández, guitarrista y voz.
“Mis compañeros traen ideas, Diego trae temas, Alfonso también ha llegado con muy buenas ideas. Tenemos de dónde emprender este camino de la producción discográfica”.
Esta legendaria banda del rock nacional es uno de los platillos fuertes de la próxima edición del Machaca Fest 2018 que se realizará el sábado 23 de junio en el Parque Fundidora.
“Lo único que falta (para entrar a grabar) es aterrizar todo esto, poner un orden dentro de nosotros, en el calendario y en nuestra mente también”, agregó el vocalista.
“Será volver a reconocernos, volver a empezar de alguna manera: ver quiénes somos, qué queremos, dónde estamos y qué resultado habrá de este redescubrimiento interno”.
Los cuatro integrantes están muy motivados por encontrar esa esencia que cautivó con canciones que llegaron para quedarse.
En su primera etapa este grupo realizó cuatro álbumes de estudio: Caifanes (1988), Caifanes II (1990), El Silencio (1992) y El Nervio del Volcán (1994).
“Siempre lo he dicho, nosotros no vamos a hacer un disco porque tengamos que hacerlo. Hay gente que nos dice: ‘tienen que sacar un disco’. No, no es una obligación”, declaró Saúl.
“Creo que en este momento se está gestando ya por fin esa necesidad de diálogo interno, creativo entre nosotros y es algo mágico”, añadió.
Musicalmente quieren expresar lo que piensan de la vida, de ellos como seres humanos y de las circunstancias que vive el país.
“No es tan fácil sentarte a escribir y sacar un disco en 15 minutos. Es sentirlo, inclusive que te duela, que vomites lo que traes, es un exorcismo, es mucho más vivencial que rápido”, declaró el cantante.
Agradecimiento es la palabra que Saúl tiene a la entrega de un público en más de dos décadas de presencia en los escenarios, y sobre todo porque ven que las nuevas generaciones se están sumando a su música.
“El músculo sónico que ahorita tiene Caifanes es muy fuerte, está sonando muy bien. Lo bueno es que no hay una brecha generacional, no hay una barrera en la que de repente tenemos nuestro público y ya no haya más”, explicó.
“Aquí pasa al contrario; cada vez hay más gente joven, es muy grande y, repito, ver tocar a Sabo, a Alfonso, a Diego, que son grandes músicos, al estar juntos también mostramos que estamos disfrutando el momento porque no sabemos si mañana podamos hacerlo”, afirmó Saúl.
Para ellos una tocada es más que un concierto, lo consideran una ceremonia o ritual en el que llegan, existen y perduran.
“Es un fenómeno bien poderoso”, dijo el cantante de 54 años.