Bajo la consigna “no somos intermediarias, salvamos vidas”, activistas a favor de la atención y protección de mujeres y menores víctimas de violencia familiar se manifestaron ayer a las puertas del Congreso del Estado exigiendo que los legisladores asuman la responsabilidad que les corresponde en el tema.
Encabezadas por la directora administrativa de Mujer Contemporánea, Sofía Macías, exigieron la intervención de todas las instancias de gobierno y los tres poderes del Estado para evitar que se eliminen los apoyos a las asociaciones que cumplen la tarea protectora de las victimas.
En entrevista, detalló que los recursos federales que año con año les han proveído para cumplir la función social, ha permitido dar atención anualmente a más de mil mujeres, niñas y niños, a través de centros de atención externa.
Por lo que toca al refugio de Mujer Contemporánea, dijo que tan solo el año pasado hubo oportunidad de atender y salvar a medio centenar de mujeres que acudieron con 136 menores que sufrían conjuntamente violencia extrema en sus domicilios. Son casos que ponen en riesgo la vida de madres e hijos por las que las autoridades poco hacen, de ahí que la función la han venido desempeñando asociaciones civiles a las que ahora el presidente de México tacha de intermediarias y les retira el apoyo para operar.
En ese sentido, dijo que el año pasado la propuesta por parte de los centros externos de atención fue por 12.5 millones de pesos, les aprobaron 8 millones y finalmente en un ajuste les entregaron solamente 7 millones de pesos.
Son apoyos que venían entregando en el mes de mayo y debían durar hasta diciembre, sin importar que “la violencia contra las mujeres y sus hijos se ejerce los 365 días del año y en cualquier instante de las 24 horas de cada día”.
Advirtió que sin esos recursos la apuesta será desaparecerlas pero seguirán en la lucha aun cuando no tengan forma de aplicar el modelo de atención que incluye alimentación completa cada día y capacitación para el trabajo.
De ser así, los centros volverían al antiguo esquema de casas de resguardo y eso significa “un retroceso de 25 años” en los cuales se ha avanzado en la atención y canalización de mujeres victimas de violencia en sus casas.