Las autoridades sanitarias están obligadas a verificar que los médicos que atienden en los hospitales, tienen la especialidad que anuncian, y de esta manera, evitar que caigan más víctimas en manos de personas sin escrúpulos que se aprovechan de la buena fe de la gente para lucrar, destacó la paciente Miriam Jiménez.
Jiménez reconoció que fue lesionada por un pseudocirujano plástico y aún padece de las secuelas que le propició un médico en la entidad, pues con publicidad llamativa en Internet se dejó convencer, no dudó en operarse y el calvario vino después, porque el galeno le quitó demasiada grasa en la “lipo escultura”, y parte de la piel se le necrosó.
Relató que si bien vio el anuncio por Internet con servicios de cirugía plástica, le dio confianza porque creyó que tenía la especialidad que ostentaba de cirugía plástica, ya que ofrecía su consulta en un renombrado nosocomio privado de la entidad.
Ella supuso que los administradores del hospital se cercioraban de que a quienes le rentaban un consultorio, tenían la especialidad que ofrecían; consideró que en aras de cuidar su prestigio, la institución tomaba las precauciones necesarias, pero no fue así.
La paciente creyó que se encontraba en manos de un cirujano plástico, porque así se anunciaba el galeno, pero en realidad sólo estudió medicina estética; dijo que luego de investigar se dio cuenta que de acuerdo a la Ley General de Salud, una persona con esta especialidad no está capacitada para hacer cirugía plástica y reconstructiva.
Citó que la maestría en cirugía estética, sólo tiene validez ante la SEP.
Por tanto, recomendó a la población no dejarse sorprender y que antes de aceptar alguna intervención, consulten la página digital de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva A.C. (AMCPER), para confirmar que se trata de un especialista certificado.
Asimismo, consideró que el ISSEA, debe hacer verificaciones sorpresa en los consultorios de los hospitales, para evitar que se siga engañando a los pacientes.
Finalmente, recalcó que no fue a un changarro desconocido, sino a un hospital de prestigio, y que hasta después se dio cuenta que no se trataba de un cirujano plástico, de ahí que todavía no se recupera de las secuelas que le dejaron.