Érika Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 01-Dec-2018 .-La apertura de Los Pinos exhibió la abundancia en la que vivieron los últimos Presidentes de la República.
En su primer día, abrieron algunos espacios que no se conocían ni en fotografía.
Entre ellos destaca el sótano de la Casa Miguel Alemán, donde se apreció la famosa sala de cine con 35 amplios asientos en piel, así como el “bunker” que instaló el Presidente Felipe Calderón, el cual consiste en una mesa para 23 personas y cinco televisores.
La información sobre la inversión en dicho espacio, donde también se ubican alrededor de 20 pequeños cuartos desmantelados, el Gobierno calderonista la reservó por 12 años. En su sexenio, Peña Nieto no ocupó esta zona y más bien fue destinada para empleados domésticos y bodegas.
Tras 54 años de ser la residencia de los Presidentes, en el 2000, Vicente Fox transformó la Casa Miguel Alemán en oficinas, y dicho uso se mantuvo con Calderón; sien embargo, el mexiquense decidió adecuarla otra vez para vivir.
En ella se observa la recámara presidencial, que era un conjunto de cinco cuartos, entre salas y vestidores; y en ese mismo piso están seis cuartos más para los hijos, así como una enorme cocina.
Los visitantes que llegaron hoy a los Los Pinos e ingresaron en este recinto observaron el área sin muebles, porque los objetos de las recámaras pertenecían a la familia Peña-Rivera, quien se llevó sus pertenencias al mudarse.
En cambio, la Biblioteca Vasconcelos que se ubica en la planta baja y alberga 2 mil 450 libros, quedó intacta.
Lo único que se llevó el ex mandatario fueron cerca de 800 libros, que eran regalos. En este espacio, junto con la sala y el comedor se recibía a funcionarios de alto nivel, Jefes de Estado y miembros de la realeza.
Las famosas cabañas de Fox, donde vivía su familia, están cerradas al público; sin embargo, REFORMA logró entrar a la número 1.
Ésta, de acuerdo con personal, fue ampliada durante el mandato de Peña, cuenta con dos recámaras, un vestidor, una enorme sala y un espacio más de descanso con chimenea. Desde ahí se observa el helipuerto.
Peña usó como oficina la Casa Lázaro Cárdenas, que ayer permaneció cerrada al público.
El nuevo Gobierno tampoco dio acceso a la cabaña 2, la cual fue convertida en oficina de Angélica Rivera, a las canchas de tenis, la alberca, así como a tres edificios más construidos este sexenio.
La Presidencia anterior argumentó “inexistente” el gasto invertido en esos inmuebles.