Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 26-May.- En un diagnóstico interno de la Policía Federal se concluyó que dentro de la institución permean los abusos en contra del personal.
Encubrimiento de mando en actos de corrupción, cuotas mensuales de puestas a disposición, maltrato físico de jefes a tropa, hostigamiento sexual a personal femenino y el desgaste laboral de los elementos, son algunos de ellos.
El informe Situación de los Derechos humanos en la PF, elaborado por la dirección general Adjunta de Derechos Humanos entre octubre de 2013 y abril de 2015, reveló una serie de problemas entre el personal operativo y administrativo.
“La obediencia como parte de la disciplina que debe regir el actuar en los integrantes de la institución es confundida con la posibilidad de realizar actos ilícitos cuando son ordenados por el superior, lo cual trae consigo de nuevo corrupción y con ello desigualdades de trato hacia las y los policías que se niegan a participar de esas acciones ilegales”, indica el reporte, del cual REFORMA posee una copia.
También detectó, por ejemplo, que la División de Gendarmería, de reciente creación, reporta más del 20 por ciento de maltrato físico a sus integrantes como una manera de evitar sanciones.
Un total de 10 mil 882 elementos –casi la tercera parte del total de la PF– de las Divisiones de Investigación, Inteligencia, Gendarmería, Fuerzas federales, Regional, Científica y Antidrogas, respondieron una serie de cuestionarios sobre los maltratos recibidos por sus mandos.
El estudio arrojó que 59 por ciento de policías encuestados asegura que no se respeta el derecho al descanso y, además se incumple con la Circular del 15 de octubre de 2013, emitida por el ex Comisionado General Enrique Francisco Galindo, que trata sobre los descansos y las vacaciones.
“Es necesario considerar que el desgaste laboral de quienes desarrollan actividades en áreas operativas de seguridad, poniendo en riesgo su integridad física y emocional, está sujeto a jornadas por encima de las 40 horas semanales que marca la Constitución. No es comparable con el desgaste laboral de otras actividades gubernamentales”, plantea.