Pregunta el de junto que si puede preguntar el porqué un buen candidato a un cargo de elección popular no siempre es un buen gobernante, y también quiere saber cuál es la razón para que un ciudadano con credenciales acrisoladas no dé resultados como funcionario público.

Las respuestas pueden ser diversas, algunas coincidentes y otras que pretendan defender los motivos que hay para actuar de manera diferente, como podrían ser de carácter político-social y cultural o de origen, pero en el fondo lo que importa es determinar qué se necesita para no equivocarse a la hora de escoger a quien dirigirá los destinos del pueblo.

Para el máximo dirigente empresarial de Aguascalientes, Pedro de la Serna López, es inquietante que haya alcaldes y diputados que “no garantizan un mínimo de preparación y experiencia para el desempeño de sus cargos”.

Cada uno de ellos toma decisiones que son importantes para determinados sectores de la población, afirma, pero en conjunto repercuten en toda la sociedad, lo que afecta la marcha del estado y el país al haber un riesgo latente de fallas graves en su encomienda.

Una manera de evitar que lleguen a esos puestos personas sin los conocimientos que exigen la responsabilidad a la que aspiran, sería someterlos a exámenes de conocimientos básicos, teniendo en cuenta que no deben ser “todólogos”, pero sí que sepan cómo conducirse.

En casi todos los partidos hay una especie de concurso como requisito previo para registrarse como aspirantes a una precandidatura, sin embargo las preguntas giran en torno a los documentos fundamentales de su partido, lo que de ninguna manera significa que conozcan cómo trabaja un municipio o cuáles son las funciones de un diputado.

Por ello, cuando llegan las campañas se recurre al“maquillaje”, esto es, presentar una fotografía retocada y generalmente sonriente y a lo largo de su recorrido escuchan y aceptan toda clase de compromisos, algunos de ellos difíciles de cumplir como puede ser la perforación de un pozo para uso agrícola o humano cuando hay veda en este sentido, o la construcción de un bachillerato o un campus universitario, que no es de su competencia.

En aras de atraerse el voto no mencionan que cada una de las instancias de gobierno tiene sus propias responsabilidades e inversiones, por lo que si se busca ser presidente municipal tiene que gestionar ante el gobierno del estado o la Federación la ejecución de las obras, o la transferencia de recursos para su realización, mientras que un diputado sólo puede ser gestor ante cualquier oficina pública, pero en ninguno de los casos se lo informan a los ciudadanos sino que con toda frescura dictan la orden ¡qué se haga!, a sabiendas que dependerá de muchas cosas, pero su mayor confianza estriba en que con el tiempo el pueblo se olvide de lo que pidió, o se canse de recordarlo.

En el mismo caso están los aspirantes a diputados federales y senadores, que al igual que los legisladores locales su labor es de gestión, al no contar con presupuesto propio ni disponer lo necesario para la realización de un programa, por lo que todo depende que los atienda la autoridad respectiva y sobre todo que les haga caso.

Lo que plantea Pedro de la Serna es que aquel y aquella que pretenda un cargo público deben tener una preparación y trayectoria laboral, teniendo en cuenta que son los que toman las decisiones desde el poder. No es suficiente el nivel de popularidad, ni que la persona sea de comprobada honradez, sino que hace falta que antes de ser candidato demuestre que conoce el área que pretende dirigir, con lo que se evitarán los problemas que llegan a darse cuando hay un sobregiro de recursos o endeudamientos que heredan a las siguientes tres o cuatro administraciones.

En las mismas circunstancias deben ser los nombramientos de los titulares de las diferentes áreas, para que al frente de las secretarías o direcciones generales esté quien tenga los conocimientos suficientes de la oficina que se le ha conferido, evitándose las clásicas designaciones del compañero de partido, del compadre, el amigo, el que colaboró en la campaña o de los compromisos políticos, que en múltiples ocasiones son los que echan a perder un programa trienal o sexenal.

De hecho no hay escuelas para preparar a los políticos por lo que cualquiera llega a ser elegido, aunque sí hay una carrera universitaria, la de licenciados en ciencias políticas y administración pública, que por paradójico que parezca son los que menos tienen acceso al servicio público.

EXIGENCIA ETERNA

Cada vez que levantan la voz para demandar solución al problema laboral que enfrentan desde hace varias décadas, los profesores de los Conalep reciben el compromiso de que tendrá solución, por lo que no estaría por demás que exigieran la basificación por escrito.

Al igual que ocurre con las campañas del gobierno federal para la escrituración de tierras y lotes o de los testamentos, al machacar que  “papelito habla”, el personal académico del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica tiene todo el derecho de recibir el nombramiento del cargo que ocupa.

Como ha sucedido en varias ocasiones, al inicio del año lectivo 2017-2018 llevaron a cabo un paro técnico en reclamación de que se les reconozca su estabilidad laboral y la basificación de quienes tienen 15, 20 y hasta 30 años de antigüedad, lo que no obsta para que continúen como “eventuales”, esto es, bajo contrato, por lo que en cualquier momento se les puede rescindir.

En Aguascalientes hay siete escuelas Conalep, cuatro de ellas en la ciudad capital y las demás en Jesús María, Pabellón de Arteaga y Tepezalá.

Al pasar a control local, el personal depende del gobierno del estado, algo que desatendieron las dos administraciones anteriores, por lo que la actual lo debe resolver, lo que lógicamente no es algo muy simple ya que se deben destinar los recursos necesarios para que junto con la basificación y el reconocimiento de los derechos se incluya las prestaciones que recibe el resto del personal educativo de la entidad.

Es de elemental derecho que tengan acceso a la seguridad laboral y que esta vez no termine con un “tengan confianza de que se va a solucionar”, porque en tanto no tengan la documentación que avale la permanencia seguirán en la incertidumbre.

Al mismo tiempo que tengan la basificación se tiene que incluir el tiempo trabajado para efectos de pensión o jubilación y otros alcances que tienen los demás empleados del Estado, lo que una vez que se concrete será un punto a favor de esta administración.

HASTA PRONTO

Decirle adiós a un amigo que empezó a recorrer caminos etéreos no es fácil, pero tampoco es difícil, porque en algún momento volverá a darse el reencuentro en el mismo espacio y volverán las sonrisas, las pláticas de aquello que se hizo y de lo que faltó por hacer, de los momentos vividos y de tantas cosas que sólo los amigos pueden contarse.

Ciertamente, Juan Ricardo Hernández Morales ha partido, pero su imagen, su sonrisa y la entrega sin reservas quedan aquí, principalmente entre su familia y con los camaradas, colaboradores y compañeros de trabajo.

Se le conoció como Ricardo, El Profe y Riqui, ya que dependía del lugar en que estaba y de la relación que tenía con quien estaba, pero sin excepción para todos fue el mismo, generoso al extremo de hacer el máximo esfuerzo por atender – y solucionar los problemas – de quien solicitaba su apoyo.

Fue alumno de la escuela primaria Manuel Fernández, que se encuentra en la Colonia Ferronales, a unos pasos del lugar en que nació y residió hasta que contrajo matrimonio, después estudió en la Secundaria Técnica No. 70 (hoy Técnica Número Uno), en la que más tarde dio clases y fue representante seccional ante el Sindicato de Maestros.

De manera paralela a su labor educativa entró a la labor política, lo que lo llevó a colaborar con el ingeniero José Carlos Lozano de la Torre en la Comisión Estatal de Desarrollo Económico y Servicio Exterior (CEDECE), que el uno de diciembre de 1992 se transformó en la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedec). Posteriormente acompañó a Lozano de la Torre a Zacatecas para cumplir una labor similar durante el gobierno de Ricardo Monreal Ávila.

El año pasado fue parte fundamental en la campaña de la candidata a gobernadora Lorena Martínez Rodríguez y una vez concluida la elección colaboró con Lorena en la Procuraduría Federal del Consumidor, lo que constituyó el último cargo, ya que se le recrudeció el cáncer que finalmente terminó con sus días el pasado 26 de agosto, fecha en que hubo una misa de cuerpo presente en la parroquia de Cristo Rey.

Seguramente que el Creador ha dispuesto un lugar para él, que desde donde esté velará por el bien de los suyos, en tanto los amigos recordarán su ejemplo abierto, comunicativo, siempre cercano.