Los fumadores que dejan de serlo a tiempo, antes de tener un enfisema o un infarto, pueden incrementar su esperanza de vida hasta 10 años, indicó la doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez

Muchas tentaciones pueden hacer que, si la persona no está atenta a ellas, pueda volver a fumar, de ahí la importancia de tratar de buscar apoyo emocional, de ser necesario, lo que implica hablar con la pareja, con amigos o parientes cercanos al respecto, y no dejarse invadir por este alud de emociones.

“Para no recaer en el tabaquismo, cuando te lleguen a ofrecer un cigarro, enfatiza cuánto tiempo te has mantenido sin fumar y expresa seguridad cuando rechaces el cigarro”, sugirió.

Asimismo, añadió que al acudir a restaurantes, se continúe solicitando una zona libre de humo, y se eviten lo más que se pueda conductas de riesgo y tentaciones; también, moderar el consumo de alcohol pues “el exceso de alcohol ablanda la voluntad y puede hacerte tomar una decisión equivocada”.

Asimismo, si ya tienes una rutina de ejercicio establecida, no la abandones tomando como pretexto las fiestas; haz tu mejor esfuerzo y continúa, ya que el ejercicio físico es uno de los mejores aliados para mantenerte sin fumar.

“Una recaída no es sólo volver a fumar, sino tener actitudes y conductas que finalmente llevarán a fumar; para evitarlo, debemos aprender a reconocer cuáles son los síntomas y las situaciones de alto riesgo”.

Instó a los ex fumadores a valorar el esfuerzo que han realizado; “cada vez que piensen que van a volver a fumar, enlisten en una hoja de papel en dos columnas cuáles son los sentimientos disfuncionales que les motivan a fumar, cuáles son las consecuencias de hacerlo y dónde o con quién pueden acudir para pedir ayuda”.

Volver a fumar después de haber realizado el esfuerzo de transformarse en un ex fumador es dar marcha atrás y dejarse vencer por esta adicción.

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